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11 de mayo del 2021

Política

No es la misma película, pero se parece

-Vamos a ponerle al General Dipré para que les diga quien yo soy- proclama el hombre detenido por la patrulla en Jarabacoa Por MELVIN MAÑÓN . (Primera entrega) SUPONIENDO QUE HAYA SUCEDIDO DE ESTA MANERA El auto, lujoso e impecable, se desplaza por entre curvas y pendientes; los pinares se mecen suaves en la noche oscura. […]




-Vamos a ponerle al General Dipré para que les diga quien yo soy- proclama el hombre detenido por la patrulla en Jarabacoa

Por MELVIN MAÑÓN .

(Primera entrega)

SUPONIENDO QUE HAYA SUCEDIDO DE ESTA MANERA

El auto, lujoso e impecable, se desplaza por entre curvas y pendientes; los pinares se mecen suaves en la noche oscura. Al final de una breve recta se alcanzan a ver algunas siluetas y luces pero su presencia no perturba la seguridad ni el confort del conductor. La siluetas cobran formas y colores, se convierten en una docena de hombres uniformados, grises, armados e inciertos que le instruyen a detenerse.

-Hay toque de queda comando y usted lo está violando- advierte uno de los hombres mientras con una linterna escudriña el interior del vehículo percatándose de la mujer que acompaña al conductor, del lujo que a fuerza de ser tan evidente casi ofende y termina centrándose en la cara del hombre, seguro de si mismo y presto a manejar el inconveniente.

Los miembros de la patrulla le hacen ver la violación en la que ha incurrido. Hablan con el hombre sin descuidar el tono y muy conscientes del poder que puede haber detrás. La palabra comando suena ahora en ambas direcciones. No pretende andar en una diligencia médica ni invoca una emergencia familiar; nada que pueda atenuar su falta. Se cree, se siente y se sabe por encima de la ley que se aplica a los demás y por eso, porque tiene dinero y contactos y acaso mas que eso poder.

-Vamos a ponerle al General Dipré  para que les diga quien yo soy- proclama el hombre detenido por la patrulla en Jarabacoa.

Siguen intercambiando explicaciones, todas muy amables, la patrulla no esta segura de como proceder.

Dicho y hecho. Llama por su celular, habla con Dipré, le pide ayuda, le dice que anda en la Maserati y anuncia que pasará el telefono a la policía.

Dipré, autoritario, inquiere por el comandante. El teniente se identifica. La situación se resuelve.

Si alguien que no anda en una Masserati ni tiene acceso al general Dipre viola la ley y transgrede el toque de queda ¿que le sucede?

¿Como es posible que el General Dipré no haya sido ni siquera amonestado y que el gobierno no se de por enterado?

¿Cual es la conclusión inevitable, obligatoria, a la que llegaron todos los miembros de esa patrulla? O ¿acaso vamos a pretender que no pasó nada? Y después cuando veamos a uno de esos policias picoteando o chantajeando o abusando de alguien ¿vamos a pretender sorpresa u horror?

Ningún ciudadano de a pie, ninguno de los que luchó y lucha por adecentar este país puede sentirse cómodo con lo sucedido sino preocupados unos, indignados otros por el indudable efecto desmoralizador de la experiencia. Y por favor, no me venga nadie con  hipocresias.

Si se quiere mandar un mensaje de cambio al país solamente tenían que meterle 15 dias de arresto al general Dipre y piense el lector el tamaño y el peso del mensaje que se le mandaba al país versus el mensaje que ya se le ha mandado

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