República Digital - Indotel Anuncio

15 de abril del 2021

Opinión

No hay enemigos pequeños

Miguel Sang Ben. El fin de la defenestración por la Cruzada “urbe et orbi” anticorrupción se ha producido con la Presidenta de Corea del Sur y el inicio del Proceso Penal en contra de la pandilla que defraudara del Estado. El colega columnista de Acento, Ramón Arturo Guerrero ya presentó un artículo muy informativo, Corea […]




El fin de la defenestración por la Cruzada “urbe et orbi” anticorrupción se ha producido con la Presidenta de Corea del Sur y el inicio del Proceso Penal en contra de la pandilla que defraudara del Estado.

El colega columnista de Acento, Ramón Arturo Guerrero ya presentó un artículo muy informativo, Corea del Sur: corrupción en las altas esferas hace caer a la Presidenta, sobre el sino fatal de Párk Geun-hye. Hoy trataré cómo comenzó todo, haciéndome recordar que “no hay enemigo pequeño” o “por un clavo se perdió un reino”. Cualquiera de los dos aforismos caben en esta historia de la vida real.

En esta ocasión voy a basarme en el reportaje de Macarena Vidal Liy en El País, disponible en el siguiente enlace: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/10/actualidad/1489144311_663396.html

A pincelazos, vemos como la vida de Park Geun-hye ha estado marcada por la tragedia. Su madre fue asesinada por agentes de Corea del Norte, dejándole la responsabilidad de fungir de Primera Dama durante el extenso gobierno de facto de su Padre (1961-1979).

Su popularidad viene de que el gobierno de su padre promovió el proceso de desarrollo, hasta que su Jefe de Inteligencia le asesinó y dio inició a la etapa democrática.

Su hija permaneció soltera y dedicada a restaurar la memoria de su padre, primero como legisladora y, luego, como primera mujer Presidenta de Corea del Sur, con unos efectos desastrosos, como indican los siguientes párrafos:

“Su gran crisis llegó en 2014. El transbordador Sewol se hundió casi en directo ante los ojos horrorizados del país entero. Murieron 304 personas, la mayoría adolescentes en una excursión escolar. Park estuvo ausente durante un largo rato y solo se dirigió a la nación siete horas después de una tragedia resultado —como se comprobaría a posteriori— de la incompetencia y la corrupción.

“Si algo se rompió entonces en la confianza entre la presidenta y su electorado, la crisis se hizo definitiva el año pasado. El hallazgo de un miniordenador que Choi (su asesora espiritual) había extraviado exponía a un público estupefacto hasta qué punto esta empresaria tenía acceso a Park y participaba, sin contar con ningún papel oficial, en las tareas más delicadas del Estado. Desde la redacción de discursos hasta decisiones sobre el rumbo de la política exterior, pasando por la elección del vestuario de la presidenta.

“El resto —las manifestaciones masivas para exigir su dimisión, su cese en el Parlamento, la sentencia judicial de este viernes— es historia. La historia para la que estaba destinada Park. Y de la que hoy la presidenta ha salido por la puerta de atrás.”

Ahora, le tocará enfrentar a la Justicia Penal.  ¿Podemos, desde esta media isla, esperar una evolución civilizada del reconocimiento de las dimensiones y profundidad del cáncer de la corrupción como lo está dando  Corea del Sur?

El azar toma derroteros insospechados: al igual que la operación Lava Jato en Brasil es el fruto de una casualidad que aparecieron los indicios de la trama corrupta que ha terminado con la defenestración de la Presidenta Dilma Rousseff, en Corea del Sur bastó la enemistad por un perro entre la Asesora Espiritual Choi Soon-sil y Ko Young-tae, un exdeportista y mercader de ropas de alta costura. Lo narra la misma Macarena Vidal Liy, en El País, en el siguiente enlace: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/12/13/mundo_global/1481632955_052452.html

La “maldición” para su hundimiento por un “pleito de comadres”, como narra Macarena en los siguientes párrafos: “Ko Young-tae, de 40 años, es un antiguo campeón de esgrima. Musculoso y atractivo, las lenguas más piadosas en Corea del Sur le describen como un amigo muy cercano de Choi, de 60; las lenguas viperinas le califican directamente de “gigoló”. El niega que su relación tuviera carácter sexual.

“Pero la semana pasada, en una comparecencia sobre el caso ante la Asamblea Nacional, Ko reveló que empezó a recabar pruebas para revelar el escándalo en 2014. El detonante fue una pelea por un cachorro. “Choi me pidió que cuidara del perro. Un día salí a jugar al golf y ella se enfadó porque lo dejé solo en casa, así que terminamos discutiendo”, contó el antiguo deportista, en declaraciones que publicaba el diario “Korea Times”.

“Para vengarse de Choi, entregó a una emisora local pocos meses después todo el material que había recopilado, y que incluía grabaciones de circuito cerrado de televisión en el que Choi trataba a los consejeros presidenciales como sus sirvientes.

“Ko y Choi se habían conocido en 2012, el año en que Park fue elegida presidenta. Entonces, Ko gestionaba una empresa de moda y, según su versión, un amigo le pidió que preparara unas muestras para una clienta misteriosa. La clienta resultó ser Choi, que empezó a encargarle piezas para el vestuario de la jefa de Estado: entre 30 y 40 bolsos y un centenar de prendas.

“Fue una época dorada para él. Al saberse que vestía a la presidenta saltó a la fama y sus productos empezaron a verse muy demandados.

“Pero la intensa amistad entre ambos empezó a deteriorarse dos años más tarde, con la entrada en la vida de Choi de otra hombre, el director de anuncios publicitarios Cha Eun-taek. Después de la pelea sobre el perro ya nunca volvieron a recuperar la amistad: “Me trataba como un esclavo”, explica Ko.

“En octubre, el antiguo esgrimista concedió una entrevista a un canal de televisión en la que denunciaba, entre otras cosas, que la actividad favorita de Choi era “editar los discursos de la presidenta”. Ese mismo mes los medios surcoreanos encontraron un miniordenador que había pertenecido a la confidente presidencial y que revelaba hasta qué punto la mujer, que nunca ha ocupado ningún cargo público, tenía acceso a documentos confidenciales                         e intervenía en decisiones de política de Estado. El escándalo de corrupción y tráfico de influencias estaba servido”.

¿Podríamos esperar una “enemistad de patio” que desencadene la oleada de indignación como la vivida en Corea del Sur? No espero que nuestro Tribunal Constitucional sea unánime en un hipotético caso de que deba decidir sobre un Juicio Político a alguna personalidad pública dominicana.

Evidentemente, quedaremos a la espera de que aquí también el azar pueda producir sorpresas…

Noticias destacadas