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19 de abril del 2021

Opinión

No por mucho madrugar…

Tomás Aquino Méndez. Soy partidario de que a los jóvenes se les tiene que dar oportunidades, participación en todo el accionar de la vida laboral, empresarial, política, educativa. Soy de opinión que a las mujeres hay que reconocerle su espacio ganado. Pero tengo la convicción de que a ninguno de los dos se les tiene […]




Tomás Aquino Méndez.
Soy partidario de que a los jóvenes se les tiene que dar oportunidades, participación en todo el accionar de la vida laboral, empresarial, política, educativa. Soy de opinión que a las mujeres hay que reconocerle su espacio ganado. Pero tengo la convicción de que a ninguno de los dos se les tiene que conceder nada, por jóvenes, ni por mujer. Cada ciudadano debe tener lo que se ha ganado. Como dice el término bíblico, la salvación es individual. Hay jóvenes que, con una edad menor de los 35 años, carecen de ideas, agilidad, capacidad y planes desarrollistas, aunque tengan una profesión. Que no tienen razonamientos lógicos. Que no visualizan ningún futuro ni para ellos ni para el país. Jóvenes que solo están centrados en el inmediatismo y en la banalidad. Conozco de jóvenes a los que les han puesto una empresa próspera en sus manos y la han llevado a la quiebra. Y mujeres a quienes les han asignado cuotas políticas, que no han hecho más que adornar la posición. Otros, por el contrario, que se han ganado con esfuerzo sus posiciones han descollado con esplendor. Es decir, son ciudadanos que, aunque le asignen posiciones por CUOTAS hacen muy poco. Demuestran no merecerlas. Por tanto creo que cada uno, joven, mujer o envejeciente tiene que ganarse el lugar que cree merecer. Nadie garantiza que por tener menos de 60 años, un aspirante presidencial hará un mejor papel que aquél que supere esa edad. Como tampoco se puede asegurar que la EXPERIENCIA será más fructífera a la hora de dirigir un Estado, una empresa, un ministerio, que la de aquel joven capaz, decidido y preparado que ha salido recién de una academia. Cada uno debe demostrar para lo que es capaz y cada quién debe ganarse el espacio en la vida y en la sociedad donde se desenvuelve. No debe ser una concesión por pertenecer a tal segmento o género de la sociedad. Creo que, como dice el refrán, NO POR MUCHO MADRUGAR SE AMANECE MÁS TEMPRANO. Que no se venda la creencia de que, por joven o por mujer, se es más honesto, merecedor, eficiente o más emprendedor. Cada quien que luche, demuestre y se gane su espacio en el área correspondiente, sea en el mundo político, empresarial, industrial, militar y hasta en el hogar. Dar oportunidad no es conceder privilegio, es abrir la puerta hacia la conquista del éxito anhelado.

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