01 de diciembre del 2021

Economía

No se debe descuidar el flanco fiscal

Por: Ramón Núñez Ramírez  . Uno de los grandes éxitos de las administraciones del PLD, aparte del gasto social y en infraestructuras, ha sido la recuperación y la preservación de un clima de alto crecimiento con baja inflación; incluso se trata del periodo más largo de crecimiento con estabilidad en los últimos 50 años, y […]




Por: Ramón Núñez Ramírez  .

Uno de los grandes éxitos de las administraciones del PLD, aparte del gasto social y en infraestructuras, ha sido la recuperación y la preservación de un clima de alto crecimiento con baja inflación; incluso se trata del periodo más largo de crecimiento con estabilidad en los últimos 50 años, y la preservación de ese escenario es clave para seguir reduciendo la pobreza y la inequidad, pero también es clave para garantizar la permanencia del PLD más allá de 2020 y evitar que partidos no compromisarios con la estabilidad en el pasado nos lleven a esas épocas superadas.
El crecimiento con estabilidad depende de factores externos que no controlamos, como precio de los commodities, precios del petróleo, tasas de interés de los mercados de capitales, crecimiento de nuestro principal socio comercial, mantenimiento del DR-Cafta; pero en el ámbito interno el crecimiento con estabilidad depende de la coordinación de las políticas fiscal y monetaria y de la sostenibilidad fiscal.
A lo largo de estos casi 17 años de gobiernos del PLD se ha dado una perfecta coordinación entre la política fiscal y la monetaria. Cuando la política fiscal, por innúmeras razones, ha sido flexible, en ese caso la monetaria ha sido restrictiva, y en los casos en los cuales la política fiscal ha sido restrictiva, especialmente para reducir déficit, entonces la política monetaria se ha ocupado de implementar estímulos para evitar una caída del producto.
El talón de Aquiles del crecimiento con estabilidad lo representa en gran medida una presión tributaria insuficiente, tan baja, desde 2007 no llega al 14% del PIB, que solo Guatemala exhibe una presión tributaria más baja, mientras la media de América Latina y el Caribe ronda 21.3% del PIB.
Este gobierno del Lic. Danilo Medina ha logrado disminuir de forma importante el déficit fiscal e incluso en tiempos de campaña, como ofreció la primicia en el Telematutino 11 el director de Presupuesto, Lic. Luis Reyes; en 2016 la desviación del déficit en relación a la meta fue de apenas dos mil millones de pesos, quedando en 2.3% del PIB como era la meta presupuestaria. Además el Ministro de Hacienda, Donald Guerrero, informó que hubo un superávit primario equivalente al 0.3% del PIB.
Para el presupuesto de este año el estimado de las recaudaciones tributarias, suponiendo una reducción en la evasión, alcanzaría el 13.9% del PIB, los ingresos totales 14.9% del PIB y será necesario un déficit de 2.3% del PIB para llegar a un gasto total de 17.2% del PIB.
Entre el 4% del PIB a educación, 0.3% a la superior, 3.9% intereses de la deuda y 1.0% del PIB para el subsidio eléctrico, estamos en 9.2% del PIB, restando apenas de la presión tributaria estimada, apenas 4.7% del PIB para salud, gasto social, gasto de capital y el gasto corriente de todas los ministerios e instituciones públicas descentralizadas.
Con ese nivel de presión tributaria es inevitable un déficit fiscal, relativamente bajo, de apenas 2.3%, pero que en términos absolutos equivale a RD$84,893.8 millones de pesos (aproximadamente US$1,759.8 millones) que deberán financiarse con un aumento de la deuda pública en esa magnitud.
¿Hasta dónde podremos seguir financiando el déficit presupuestario sin llegar a un punto de insostenibilidad fiscal y de inevitable ajuste macro-económico?
El presidente Danilo Medina y todo el equipo económico están contestes de esta realidad y de que la preservación del crecimiento con estabilidad, al margen de los preocupantes factores externos con el ascenso a la Presidencia de Donald Trump, depende de aumentar de manera sostenida la presión tributaria y lograr un superávit primario que también gradualmente permita llegar a un punto que los intereses de la deuda se cubran sin necesidad de utilizar el endeudamiento.
Obviamente el momento político actual no es el más aconsejable para emprender un pacto fiscal o una reforma fiscal, pero mientras más se posponga más compleja será la reforma fiscal o estaremos más cerca de un punto que obligará a graves ajustes y esto, junto a las crisis económicas, es lo único que saca a un partido del gobierno.

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