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13 de abril del 2021

Opinión

“No tengo derechos, no le importo a nadie”

En nuestra sociedad hay muchos silencios desde donde se tejen muertes, violencia, violaciones y abusos que quedan en un velo de invisibilidad convirtiéndose en supuestamente “anormales” o “problemas aislados”. Eso ocurre con el aborto. Una práctica permanente y frecuente pero no cuenta con registros estadísticos y administrativos que reflejen su real peso cuantitativo y su […]




En nuestra sociedad hay muchos silencios desde donde se tejen muertes, violencia, violaciones y abusos que quedan en un velo de invisibilidad convirtiéndose en supuestamente “anormales” o “problemas aislados”. Eso ocurre con el aborto. Una práctica permanente y frecuente pero no cuenta con registros estadísticos y administrativos que reflejen su real peso cuantitativo y su presencia en los distintos estratos sociales. El incesto y las violaciones sexuales de las que son víctimas muchas niñas, adolescentes y mujeres provocan embarazos que terminan en abortos inseguros. Estos abortos pueden ser provocados con uso de sustancias, introducción de perchas en sus genitales o visitas a clínicas clandestinas con pago de ciertas sumas de dinero. No se investiga quién es el agresor. No hay denuncias, no hay registros, todo esto pasa “desapercibido”. Muchas adolescentes que son víctimas de abuso sexual expresan en estudios que hemos realizado: “yo no tengo derecho en esta sociedad, no le importo a nadie”. Esto ocurre cuando informan su situación de abuso a personas adultas que en vez de ofrecerles apoyo las discriminan. Las violaciones sexuales son percibidas por la población adulta como el resultado de la “provocación” de adolescentes y jóvenes que utilizan vestuarios inadecuados. La discriminación y presión social sobre la adolescente embarazada fruto de una violación genera en muchos casos que ella decida abortar, está en un callejón sin salida en el que grandes miedos y pánico se apoderan de ellas. Miedo a: expulsiones y exclusiones de su hogar, centro educativo y grupos religiosos a los que pertenecen y a tener un hijo con su agresor que la mantendría en un círculo permanente de violencia. La “ilegalidad” del aborto ha alimentado y enriquecido a muchas personas que desde la clandestinidad lo ejercen y cobran sumas importantes de dinero. Muchas veces mujeres, niñas y adolescentes se practican el aborto en forma oculta con condiciones de alto riesgo de muerte o de lesiones graves para su salud. La ruptura con estos círculos de muerte y clandestinidad está en manos de nuestros legisladores. La despenalización del aborto por las tres causales es una demanda de la mayoría de la población que los eligió y de quienes son sus representantes La legalización del aborto en estas tres causales no significa una promoción del aborto ni difusión del mismo. Con ello se busca disminuir las muertes de mujeres, niñas y adolescentes que se encuentran en estas situaciones de riesgos y son victimas de incesto y violaciones, garantizándole con ello un servicio de salud integral y disminuir el silencio, complicidad e invisibilidad frente a esta problemática que afecta en forma desgarradora a las más vulnerables. PorTAHIRA VARGAS GARCÍA.

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