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23 de abril del 2021

Opinión

Nos engañaron otra vez

El cuadro está completo y, para los dominicanos, esto tendrá consecuencias. Esperemos que no sean tan graves como temo. Melvin Mañón. Entusiasmada la gente por las denuncias contra ODEBRECHT desde Brasil y sorprendida por los cargos de corrupción presentados contra el ex presidente Lula  y la entonces presidente Dilma  Roussef pocos fueron los que se […]




El cuadro está completo y, para los dominicanos, esto tendrá consecuencias. Esperemos que no sean tan graves como temo.
Entusiasmada la gente por las denuncias contra ODEBRECHT desde Brasil y sorprendida por los cargos de corrupción presentados contra el ex presidente Lula  y la entonces presidente Dilma  Roussef pocos fueron los que se percataron del alcance de la jugada que, ahora, queda completamente al desnudo. El Partido de los Trabajadores de Brasil que había gobernado primero con Lula y luego con Dilma había tomado, entre muchas decisiones, dos que vale ahora mencionar: Una fue la suspensión de los programas de privatización de empresas del Estado que, con la excusa de abaratar costos, engordan a empresarios y especuladores que compran dichas empresas a precio de vaca muerta, monopolizan, ganan protección política y luego cobran a los usuarios de bienes y servicios no al precio justo sino al mas alto posible. Otra la de empujar las reformas legales que finalmente permitieron avanzar en el adecentamiento de la muy corrupta vida política y administrativa del Brasil y permitieron la primera ofensiva judicial concreta que conocida como Lava Jato impulsó la fiscalía y algunos jueces del tribunal supremo uno de los cuales, ya fue asesinado hace poco en un accidente aéreo fabricado. Ahora, en Brasil, al menos dos grandes acontecimientos han tenido lugar tanto como conclusión que como presagio. Michel Temer, quien hacía de vice-presidente de Dilma Roussef, y esta reconocido en Brasil como uno de los tipos mas corruptos y canallas de la fauna política de ese país logra comprar suficientes disputados para evitar que los cargos por corrupción y soborno presentados contra el produjeran el mismo resultado que las gestiones que resultaron en la destitución de Dilma. Con esto tenemos una paradoja mas: Lula y Dilma  impulsaron las reformas que permitieron enjuiciar a una parte de los corruptos. Ellos mismos cayeron víctimas de su propio esfuerzo porque, en efecto, incurrieron en faltas imputables pero como ellos no procedían del entorno, no se percataron que la contraofensiva de sus enemigos vendría tarde o temprano y descuidados o borrachos de poder dieron motivo para que los sacrificaran. Michel Temer en cambio, mas corrupto y culpable que ellos, aliado con otros sectores de poder, trabaja para ponerle fin a todo esfuerzo justiciero y se apunta su segunda gran victoria: permanecer en el poder mientras liquida poco a poco el Lava Jato y otras denuncias e iniciativas judiciales. No contento con esto y como parte del toma y daca, Temer acaba de anunciar la mas grande oleada privatizadora de Brasil mediante la cual, decenas de las empresas eléctricas, mineras y bancarias del Estado pasarán a manos privadas. Un carajo deslegitimado y corrupto –tan corrupto que hasta en la cara se le ve- asume e impulsa decisiones que comprometen a largo plazo el rumbo de la nación y hay que preguntarse: ¿Por Dios, pero con que derecho? Ahora de todos modos las cosas están bien claras y ya lo habían anticipado algunos escritores y analistas. Mientras nosotros celebrábamos las denuncias contra ODEBRECHT, en Brasil, los corruptos movían todas sus fichas hasta que a la vuelta de unos dos años lograron, en sucesión, destituir a Dilma, entorpecer Lava Jato y ahora disponer la venta de las empresas del Estado. El cuadro está completo y, para los dominicanos, esto tendrá consecuencias. Esperemos que no sean tan graves como temo.

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