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11 de abril del 2021

Opinión

Oh, ¿y ahora quién podrá defendernos?

Si ahora mismo hay un tema transversal que afecta a la población dominicana y extranjera en la República Dominicana es la inseguridad ciudadana. Desde hace años, sondeos y encuestas lo ubican entre los principales problemas para la ciudadanía (en la Gallup-HOY de octubre 2018, el 66% lo citó como el principal). Y la perspectiva no […]




Si ahora mismo hay un tema transversal que afecta a la población dominicana y extranjera en la República Dominicana es la inseguridad ciudadana. Desde hace años, sondeos y encuestas lo ubican entre los principales problemas para la ciudadanía (en la Gallup-HOY de octubre 2018, el 66% lo citó como el principal). Y la perspectiva no es positiva porque las palabras recientes del presidente de la República, Danilo Medina, confirman lo que habíamos advertido: en este país no hay un plan de seguridad ciudadana. Esto se veía porque cada vez que había un caso llamativo de inseguridad ciudadana, que generaba una crisis mediática, la “respuesta “era siempre la misma receta fracasada: militarizar las avenidas céntricas por un par de días (hasta que a la prensa y a las personas se les olvidara eso). Ciertamente, la forma en la que el Presidente habló este jueves en Palacio deja mucho que desear. Al admitir que el narcotráfico ha penetrado “muchísimas áreas de la República Dominicana”, incluyendo organismos “militares y de seguridad”, está obviando que él es Comandante en Jefe de esas entidades, por lo que su rol no es denunciar, sino, considerando sus años gobernando, el presupuesto que maneja y la acumulación de poder en el Congreso y en la Justicia, solucionarlo, con medidas efectivas, ya no con discursos o promesas. Pero, la solución seguirá lejos si se busca la causa principal en los deportados (generalizando y estigmatizando aún más a esta población) o en un remeneo de mata en la Policía y DNCD. No olvidemos lo fundamental: la delincuencia, la criminalidad y la inseguridad ciudadana tienen primero que ver con la corrupción, la impunidad y la falta de oportunidades económicas y sociales, tanto así que (y en esto sí tiene razón el Presidente) que algunos oficiales, y políticos, están deslegitimados porque son parte del problema y no de la solución. Por eso, más que responsabilizar a un pequeño puñado de deportados (según el INM casi 67 mil en los últimos 23 años), enfoquémonos en los pejes y tiburones que han asaltado el erario público y andan por ahí como si nada. Y cuando se opte por soluciones integrales y radicales, eviten concentrarse en el prejuicio de que la delincuencia es un mal de pobres (la de cuello blanco incide más) y combatan no sólo el microtráfico, sino el negociazo del narcotráfico con sus implicaciones y derivaciones: lavado de dinero, violencia, criminalidad… Las respuestas deben de ir desde políticas multifactoriales (empleos y salarios de calidad, salud, educación)… hasta cero impunidad y un sistema de justicia eficiente. Esto garantizará oportunidades para todos y que la gente entienda que en este país es posible mejorar sus condiciones subjetivas sin tener que delinquir. Por: Millizen Uribe.

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