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14 de abril del 2021

Opinión

Ojo con las vacunas y las mafias

Por SERGIO FORCADELL . Nuestro país, dicen las autoridades y ojalá sea así, comenzará a recibir y suponemos que a distribuir las vacunas contra el coronavirus en el tan cercano como lejano mes de marzo. Hay que tener cuidado con las mafias que muy posiblemente se desarrollarán al respecto. Si observamos el comportamiento de otros países más avanzados que […]




Nuestro país, dicen las autoridades y ojalá sea así, comenzará a recibir y suponemos que a distribuir las vacunas contra el coronavirus en el tan cercano como lejano mes de marzo. Hay que tener cuidado con las mafias que muy posiblemente se desarrollarán al respecto. Si observamos el comportamiento de otros países más avanzados que el nuestro veremos que, los jefes, los que mandan, los que influyen, y los que pueden, se han aprovechado de sus cargos, posiciones e influencias para ser de los primeros en vacunarse aun saltándose los protocolos establecidos legalmente por edades, niveles de riesgo médico y sanitario y de procedimientos, por aquello de primero yo, después yo y los demás que vayan detrás aunque se fuñan o se mueran. Por ejemplo, en España hay ya una lista, por el momento y esperando engrosar, de 285 personas que se han ¨colado¨ de la fila que les correspondía y se han puesto la primera dosis antes del turno por aquello de lo que dicen los atracadores, pero formulado al revés: primero la vida y después la bolsa, solo que en estos casos además la bolsa no les ha costado ni un solo centavo. En esta lista de listos , muy listos y listísimos, hay como en botica de todo, muy altos políticos y políticas  alcaldes y alcaldesas, regidores y regidoras, ediles, fiscales, directores de hospitales, consejeros de sanidad… también el clero, a pesar de ser tan amigos de sus socios del más allá no querían quedase fuera pues les gusta mucho vivir con sus privilegios en el más acá. Se vacunaron rápido el obispo de Tenerife, el obispo y ex obispo de Mallorca, y como tampoco podía faltar una buena camada de docenas militares encabezados nada menos que el jefe de las fuerzas armadas españolas, el máximo mandatario el general Vilarroya, todos se apuntaron a eso tan difundido por televisión a cada momento del pinchazo en el brazo. Con todo y sus chapas y medallas, ramos de olivo, bandas cruzadas, el general Vilarroya tuvo que dimitir de su cargo poco después de saberse que se había vacunado fuera de turno. En resumen, un paquete de colectivos que son una vergüenza a nivel nacional la cual erosiona aún más la imagen internacional de España como país perteneciente a la Unión Europea, y es que la picaresca hispana, madre de muchas de las latinoamericanas, viene de muy lejos como bien se relata en las obras el Lazarillo de Tormes, de autor anónimo y El Buscón don Pablos de Quevedo, entre otras joyas literarias medievales de ese género. Pero hay un aspecto que de tan penoso, en lugar de llorar hace hasta reír y son las excusas que muchos de los protagonistas han dado para justificarse. La mayoría dicen que se vacunaron antes para no desperdiciar las dosis que sobraban ¡Cómo si no hubiera cientos de miles de personas ancianas o de alto riesgo que las necesitaban mil veces más que ellos! Otros han dicho que se las pusieron ¨para dar ejemplo a los demás¨, desde luego un pésimo ejemplo, pero para ellos ejemplo al fin y al cabo. Otros afirman que ni les gustaba nada ponerse la vacuna…pero se la pusieron ¨sacrificándose¨ para también dar el bendito y necesario ejemplo. Otros más descarados dicen que se la volverían a poner sin importar lo que les pueda suceder después con sus posiciones. Unos cuantos o los han ¨siquitrillado¨ los mismos de sus partidos o han dimitido por las presiones de los partidos políticos contrarios o por la opinión pública, pero la mayoría se ha aferrado a sus cargos en espera de las decisiones superiores por si acaso pueden seguir manteniendo su posición…y la bolsa que son sus jugosos sueldos. En este tipo de naufragios los capitanes sí son los últimos en abandonar el barco. Bien, como sabemos lo aficionados que somos los dominicanos a saltarnos las filas de cualquier clase, indias o no indias, a eso de afirmar que el poder es para ejercerlo, o los jefes son los jefes, o yo tengo una tarjeta firmada por el coronel fulano de tal, o toma un par de miles de pesos y pásame una vacuna por la izquierda, y tantas otras ¨truchimanerías¨ criollas, sería bueno y conveniente que se tomaran medidas severas desde ahora para evitar en lo posible este tipo de cosas. Por la salud de quienes más las necesitan, por la moral de los ciudadanos que no resistimos más escándalos de ninguna clase y por la imagen de decencia dentro y fuera del país que tanto hace falta. Como decíamos al principio: Ojo con las vacunas y las mafias

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