18 de enero del 2022

Política

Ómicron, inflación y consecuencias políticas

¿Y qué es ómicron? Puede preguntarse algún lector. Las informaciones van llegando a la población, actualmente de forma rápida desde los medios digitales, pero apenas el viernes informaba la OMS como una nueva variante del coronavirus y acumula más de 30 mutaciones, localizada en Sudáfrica; la OMS le ha dado el nombre de ómicron, decimoquinta […]




¿Y qué es ómicron? Puede preguntarse algún lector. Las informaciones van llegando a la población, actualmente de forma rápida desde los medios digitales, pero apenas el viernes informaba la OMS como una nueva variante del coronavirus y acumula más de 30 mutaciones, localizada en Sudáfrica; la OMS le ha dado el nombre de ómicron, decimoquinta letra del alfabeto griego. Tiene mayor contagio y “capacidad de escapar de las defensas humanas”.

Se anuncia el cierre de los vuelos desde África por los países europeos y CNN detalla países que han puesto restricciones. Se trata de Brasil, Estados Unidos, Italia, Austria, Francia, Alemania, Australia, Reino Unido, Países Bajos, Japón, Singapur, Malasia, Filipinas, Tailandia, Malta, Marruecos, Omán, Dubái, Pakistán, Jordania y Kuwait.

Uno de sus titulares CNN destaca que: “El mundo está en alerta máxima por la variante del coronavirus ómicron”; pasa a decir: “La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo este viernes por la noche que la evidencia preliminar sugiere que la variante ómicron, identificada por primera vez en Sudáfrica, podría representar un mayor riesgo de reinfección y dijo que algunas de las mutaciones detectadas en la variante eran preocupantes”.

En otro párrafo agrega: “El descubrimiento de la nueva variante ha provocado temores en todo el mundo. Varios países han impuesto prohibiciones de viaje y los mercados mundiales se han desplomado”. Observen esto último, si los mercados se han desplomado, si se suma a la inflación existente, por lo que estamos al borde de ser abatidos por una tormenta mundial económica y sanitaria.

Para ser preciso es oportuno recordar la definición de inflación, se trata de: “Proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; causa una subida continuada de los precios de la mayor parte de los productos y servicios, y una pérdida del valor del dinero para poder adquirirlos o hacer uso de ellos”. Oxford Languages.

Se definen diversas formas de inflación: moderada, con subida de precios gradual; galopante, suben en tasa de dos o más dígitos anual; hiperinflación, subidas de precios muy altos, mostrando fuerte crisis económica por el desplome del valor del dinero.

La inflación a octubre pasado estaba en España en un 5%, la más alta en 30 años; en Estados Unidos se situó en el mismo mes 6,2 %, la más alta desde 1990. En un cable de EFE (ForbesStaff, octubre) se reseña que el FMI “estima que Latinoamérica tendrá una inflación del 9.3% en 2021, lo que significa que será la región con mayor aumento de precios del mundo, según el nuevo informe de Perspectivas Económicas Globales (WEO, en sus siglas en inglés) del organismo”. El FMI calcula que para el 2022 “la inflación en Latinoamérica baje hasta el 7.8%, una cifra todavía alta”. El país a octubre se registra un 7.72%, por lo que al cierre del año está llamado a crecer ese porcentaje.

La inflación es global, se atribuye, entre otros, a la gran demanda de consumo por las ayudas, escasez de carbón y dificultades en las cadenas de suministro globales tras la crisis provocada por la pandemia.

Sus efectos políticos negativos para los que gobiernan se acentuarán, porque las causas no cesarán, sino que como se ha explicado las mutaciones del coronavirus toman, como ocurre lamentablemente, nuevas y más peligrosas variables.

Franklin Almeyda Rancier

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