Opinión

¡Bienvenido al club de traidores!

Con su declaración de que le corresponde la nacionalidad a los hijos de ilegales haitianos nacidos aquí, el expresidente Leonel Fernández se une así al grupo que los ultranacionalistas de nuevo cuño han calificado de “traidores a la patria”.


Miercoles, 16 de Abril de 2014

Con su declaración de que le corresponde la nacionalidad a los hijos de ilegales haitianos nacidos aquí, el expresidente Leonel Fernández se une así al grupo que los ultranacionalistas de nuevo cuño han calificado de “traidores a la patria”. ¡Bienvenido al club!

Su declaración formulada en Estados Unidos en el marco de un evento en que la sentencia 168-13 de la Corte Constitucional fue objeto de ardientes protestas, retrata en cuerpo entero al presidente del PLD, quien había mantenido una ambigua y oportunista posición a la espera de una inequívoca señal sobre la orientación en que soplaría finalmente el viento. Su alineamiento con los “traidores” no tuvo repercusión local y apenas se le conoce, ya que sólo fue publicada en Acento y uno que otro diario digital, reiterada demostración de su blindaje mediático. No obstante, sí le ha servido para intentar protegerse del repudio que la sentencia ha tenido en el exterior, a sabiendas de la cuaba ardiente que ha arrojado con ello al gobierno; estilla que él encendió y que el presidente Medina tendrá que apagar probablemente a un alto costo político.

El hecho de que sus aliados del nuevo nacionalismo vernáculo no se hayan manifestado con la furia con la que estigmatizaron a organizaciones y ciudadanos que vieron en la citada sentencia una expresión de injusticia violatoria de los derechos de miles de ciudadanos, y hayan preferido hacerse de oídos sordos ante este sorpresivo acto de “traición”, confirma sin duda alguna una estrecha vinculación sostenida en idénticos propósitos.

El ruido provocado por esta sentencia y muchos otros asuntos que ha debido encarar la actual administración, le han servido a Fernández para que se olviden las consecuencias derivadas del fraude fiscal histórico y la terrible herencia de corrupción que Medina encontró hace, justamente hoy, 19 meses.