Opinión

Discriminación, racismo e injusticia

Excluyendo los autóctonos, la mayoría de nuestros modelos culturales y socioeconómicos provienen de los Estados Unidos de América (EUA); por lo tanto, cuando copiamos sus elementos progresistas cosechamos, como ellos, los frutos positivos, pero cuando reproducimos sus errores, los resultados son catastróficos porque, como país grande, ellos se recuperan más fácilmente, pero nosotros para grandes males solo tenemos pequeñas soluciones.


Miercoles, 11 de Septiembre de 2019

Excluyendo los autóctonos, la mayoría de nuestros modelos culturales y socioeconómicos provienen de los Estados Unidos de América (EUA); por lo tanto, cuando copiamos sus elementos progresistas cosechamos, como ellos, los frutos positivos, pero cuando reproducimos sus errores, los resultados son catastróficos porque, como país grande, ellos se recuperan más fácilmente, pero nosotros para grandes males solo tenemos pequeñas soluciones.
El sistema judicial de EUA, aunque firme, tiene algunas debilidades, porque se desliza ocasionalmente la discriminación contra los negros y los inmigrantes, pero también, en alguna medida, discriminan a los ricos porque no se ha visto (que yo sepa) un juicio contra un pobre “por acoso sexual” y la sociedad lo tolera.
Creo que nos convendría copiar de EUA el método de escogencia de los jueces en sus estados, que puede ser por mandato del ejecutivo o por elección popular, previa soberana selección de los ciudadanos de cada estado. Si aquí los jueces fueran electos por votación de sus compueblanos y en aquellos lugares que no tengan ciudadanos en la carrera judicial se permita que el ejecutivo los nombre con un período adicional que sobrepase al del gobierno, para que sus sentencias no puedan ser influenciadas por el poder político, se eliminaría para siempre el peso del chantaje, el peso del narcotráfico, el peso del tráfico de influencia y sobre todo “el peso del peso” o soborno, porque aquí la injusticia no se asocia con la discriminación ni el racismo, como a veces ocurre en EUA, sino con “el más poderoso de todos los caballeros”: don dinero, que, por ahora, casi exclusivamente, está en manos de los depredadores del erario que denominamos políticos.

Por: Eusebio Rivera Almódovar.