Opinión

El “chisme” de Cultura.-

Es una lástima, porque saca los hechos de su verdadero contexto,  que desde el principio se le diera el tratamiento de “chisme”, tal vez  porque lo primero que conoció la opinión pública fue la decisión del Ministro de Cultura de prohibir a intelectuales, escritores y poetas que laboran en ese ministerio asistir a la 78 Feria del Libro de Madrid, que este año se dedica a la República Dominicana.


Miercoles, 15 de Mayo de 2019

Es una lástima, porque saca los hechos de su verdadero contexto,  que desde el principio se le diera el tratamiento de “chisme”, tal vez  porque lo primero que conoció la opinión pública fue la decisión del Ministro de Cultura de prohibir a intelectuales, escritores y poetas que laboran en ese ministerio asistir a la 78 Feria del Libro de Madrid, que este año se dedica a la República Dominicana. Fueron las críticas que provocó esa draconiana prohibición  lo que forzó al arquitecto Eduardo Selman a  explicar las razones de su decisión, que puede resumirse en el hecho de que fue olímpicamente  ignorado por el embajador dominicano en España Olivo Rodríguez Huertas, quien encomendó a un exministro de Cultura la elaboración de un  programa “a la altura del reconocimiento”, y a otro exministro  la parte artística; todo esto, con la bendición del influyente Ministro  de la Presidencia  Gustavo Montalvo. Luego de esa explicación se entendió mejor al exabrupto del funcionario, quien tiene razones  de sobra para sentirse desconsiderado, pues cuando pidió información  sobre la Feria  del Libro  de Madrid lo hizo cumpliendo una responsabilidad que le asigna la ley 41-00 que creó el ministerio de Cultura. El pasado lunes se celebró por todo lo alto, con la presencia de “distinguidas personalidades” y un montón de funcionarios de primera línea, el acto en el que se anunció  la  participación  del país en ese evento,   que el canciller Miguel Vargas aprovechó para darle un  espaldarazo al  embajador Rodríguez Huertas, quien a su entender no violó  ninguna ley con sus acciones. Es probable que con ese anuncio se  ponga punto final al “chisme” de Cultura, pero no así al malestar que provocó en ese ministerio   que se atropellara su institucionalidad y a su  incumbente, quien a esta hora debe estar arrepentido de aceptar un cargo para el cual no parece reunir  el perfil ni las  capacidades necesarias  a juzgar por la forma en que lo ha tratado su propio gobierno.

Por: Claudio Acosta.