Opinión

El Pacto

Pablo McKinney.


Martes, 04 de Diciembre de 2018

Pablo McKinney.

SABIDURÍA POPULAR.- El refranero popular lo explica mejor que académicos o abogados: “Aquel que tiene de tó, con un tesoro se topa; pero aquel que está esnú, tó le viene, menos ropa”. Y es que el Estado dominicano en una práctica de irresponsabilidad histórica, ha llevado el tema de la migración irregular haitiana al peor de los caminos, al más funesto de los escenarios y en 50 años ha logrado lo impensable: que sectores fundamentales de nuestra economía, como la construcción o el agrícola (por ejemplo), dependan en gran medida de una mano de obra ilegal o indocumentada, sin papeles de ningún tipo, y convertida en parte fundamental del proletariado nacional. En esa discusión andábamos los dominicanos (las fuerzas nacionalistas enfrentadas al multilateralismo, y unos pocos en el centro), cuando nos enteramos que haciendo uso de sus derechos soberanos la República Dominicana será signataria del PACTO MUNDIAL PARA MIGRACIONES SEGURAS, ORDENADAS Y REGULARES, que 192 países miembros de la ONU firmarán el 11 de este mes en Marruecos. Este Pacto -que, casualmente EEUU no suscribirá-, presenta “UN MARCO DE COOPERACI”N NO LEGALMENTE VINCULANTE” y reafirma, los estados “TIENEN EL DERECHO SOBERANO A DETERMINAR SU PROPIA POLÍTICA MIGRATORIA Y PRERROGATIVA DE REGULAR LA MIGRACI”N DENTRO DE SU JURISDICCI”N, DE CONFORMIDAD CON EL DERECHO INTERNACIO-NAL”. Eso dice el texto en el punto 7, pero es aquí donde entra el de Úbeda y su canción “Y SIN EMBARGO”.

“Y SIN EMBARGO”. – El Pacto NO es vinculante, y en él se habla del respeto al derecho soberano de los estados a determinar su política migratoria. Es cierto. Solo que, en plan Joaquín Sabina, hay un “Y Sin Embargo”, pues el texto contiene 23 principios generales QUE CADA PAÍS DEBE RESPETAR A LA HORA DE DESARROLLAR SU POLÍTICA MIGRATORIA. Sin llegar a Shakespeare, digamos que la cuestión radica en averiguar si el Pacto pretende o no convertir la emigración (legal o ilegal) en un derecho humano. Y hay un precedente: El tratamiento que sectores de la prensa, ONG, y organismos multilaterales han dado a la Marcha Centroamericana que, con el único argumento de la pobreza intenta penetrar ilegalmente a territorio de Estados Unidos, viene a justificar todos los temores. Si la pobreza otorga a un ciudadano el derecho a emigrar a cualquier país sin importar su condición legal, es que estamos iniciando el fin del Estado Nación que inauguró el Tratado de Westfalia en el siglo XVII.

¡Y ASÍ NO PUEDE SER! – Este Pacto viene a ser una especie de “palo ACECHAO”, pues durante 18 meses su borrador ha sido debatido, discutido por la burocracia de los organismos internacionales en especial los de la ONU, pero no por el Congreso Nacional, por los Partidos, los sindicatos y, claro, por los príncipes del capital. ¡Y así no puede ser! La ONU pretende colocar sus decisiones por encima de las del Estado Nación, y en ese sentido, nuestro país está feo para la foto, pues nuestro vecino Haití es el país más pobre del Continente. Hablo de un Estado tan fallido, que República Dominicana, -tan institucionalmente ARRABALIZADA, incapaz de cumplir y hacer cumplir sus leyes, incluidas la de Migración o el mismísimo Código Laboral-, República Dominicana, sí, es su mayor utopía.

EL MASACRE SE PASA A PIE.- Como van las cosas, el emigrar legal o ilegalmente de un país a otro será pronto un derecho humano por encima de los estados y sus leyes, y a mayor debilidad de un Estado, más capacidad de imposición tendrá la ONU. Si los ciudadanos de la Marcha Centroamericana, con el único argumento de su pobreza se consideran con derecho de ingresar ilegalmente a Estados Unidos, ¿qué ocurrirá en nuestro país cuando el empobrecido país vecino tome el testigo, mire el ejemplo y nos diga “aquí estoy” que, para pobre, ay, lo que se dice pobre, nadie ni nada como el sufrido y olvidado pueblo haitiano. Además, por culpa de las impunes mafias cívico/militares/empresariales -que ningún gobierno se ha decidido a enfrentar en los últimos 50 años-, la frontera dominico-haitiana sigue siendo una ficción, gris literatura, ay, que el Masacre se sigue pasando a pie, joder, se sigue pasando a pie.