Opinión

La miopía política

CÉSAR MEDINA.


Sábado, 12 de Agosto de 2017

CÉSAR MEDINA.

Hay que anotar este vaticinio en algún rincón ocioso del cerebro: la sedición verde, que Abinader aspira endose su candidatura, se las agenciará para que Hipólito Mejía termine siendo el candidato del PRM y se enfrente a Leonel Fernández por el PLD, “ambos contaminados por la corrupción y la impunidad”, su grito de guerra para tomar las calles.

Ese escenario le daría oportunidad al movimiento Marcha Verde de presentar una opción electoral con posibilidad de obtener una alta votación y hasta provocar una segunda vuelta electoral que le lleve –si no al poder–, a decidir quién sería el próximo Presidente. Habría que otorgarle una buena cuota de poder.

Con Abinader de candidato, esa posibilidad deja de existir porque al no haber detentado nunca el poder, no se le podrían atribuir los pecados de Hipólito y Leonel y sólo lo derrotaría su torpeza proverbial.

Su equipo de asesores no ha reparado en una realidad que resulta lógica ante el ojo zahorí: el Movimiento Verde luchará por un escenario donde tanto Leonel como Hipólito sean los principales candidatos para abrirse una brecha que le garantice principalía para colarse entre los dos.

Pero Abinader ignora que con la iniciativa que acaba de anunciar para llevar nuevos votantes a la convención del PRM, está cavando su propia fosa porque será el coladero del Movimiento Verde para forzar la candidatura de Hipólito… … Es una jugada parecida a la aplicada en las primarias abiertas del PRD en 2011, donde votaron más de 300 mil peledeístas para hacer ganar a Hipólito frente a Miguel bajo el predicamento de que con Hipólito de candidato el triunfo de Danilo sería pan comido… Justo lo que ocurrió.

… Mientras Abinader sueña
Hipólito está en la calle buscando votos “hasta debajo de las piedras” para la convención que el PRM celebrará en noviembre para escoger su dirección nacional, provincial y municipal que será decisiva en las primarias que escogerá al candidato el próximo año.

Abinader ha quedado a la zaga en ese trabajo, pero hace dos días anunció que sus seguidores iniciaron un programa de inscripción de nuevos militantes y simpatizantes que formarán parte del padrón de electores. Claro, es la oportunidad de oro del Movimiento Verde para matricular a su gente y llevarla a votar por el precandidato de su conveniencia, Hipólito Mejía. Pagará muy cara su novatada política frente a un viejo zorro como Mejía, con experiencia en ese tipo de tratativa interna desde sus tiempos en el PRD. Por eso no ha dicho nada, y nada dirá, sobre la inscripción masiva de nuevos perremeístas que tendrán derecho a votar en la convención de noviembre y en las primarias del próximo año. Consciente de la jugada de los verdes, Hipólito cree que llegó la oportunidad de sellar su triunfo interno, sabiendo que después de eso viene contra él una feroz campaña de descalificaciones que pudiera afectar su candidatura. Pero eso lo pensará después de ser candidato…

¿Qué piensan los verdes?
Dicen que Hipólito y Leonel enfrentados por el poder le daría vigencia a su lucha contra la corrupción y la impunidad… ¿Cree alguien que es fortuita la aparición de ellos dos –vestidos a rayas y dentro de una jaula–, en todas las marchas del movimiento verde? Es esa la preparación de un escenario electoral que los mentores y líderes de la Marcha Verde visualizan como única posibilidad de abrirse espacio electoral sin que los comicios de 2020 terminen bipolarizados, como ocurre cada cuatro años. La proyección que hacen es hacia una segunda vuelta electoral. Es su única esperanza…¡… Y si lo logran, nadie puede cantar triunfo!