Opinión

La tremenda corte

Celso Marranzini.


Miercoles, 15 de Mayo de 2019

Celso Marranzini.

Como casi todos los sábados, en YouTube veo programas, documentales viejos, reseñas históricas muy interesantes. Este sábado me encontré con uno de los famosos programas de Tres Patines donde exacerbaba la paciencia del juez con sus salidas geniales, procurando no le dictaran sentencia.

Me llevó a pensar en la decisión de la Junta Central Electoral, que ninguno de sus miembros tiene similitud con el programa que tanto nos entretuvo por décadas, ya que está compuesta por personas honorables, amigos que especialmente respeto, pero que al igual que el juez de la tremenda corte, muchas leyes los ponen en aprieto.

Es nuestro propio congreso, que luego de haber aprobado una ley como la electoral, que durmió el sueño eterno, donde evidentemente hay importantes avances, dejó una serie de lagunas para la interpretación, lo que sin duda trae consecuencias como la que estamos viviendo y que para los jueces del alto tribunal electoral no debe ser nada agradable.

El Congreso Nacional optó por mantener el mecanismo de arrastre y con esta resolución la Junta Central Electoral define lo que en la ley no quedó muy claro y para subsanar esa indefinición decidió mantener el arrastre en cinco provincias y el Distrito Nacional, lo que significa que los senadores del 57% del país serán elegidos por arrastre.

Las críticas a la decisión de la Junta han sido muchas y viene a complicarse con la carta de uno de sus miembros, el doctor Roberto Saladín, donde afirma su voto disidente al arrastre en una parte del país y en otro no.

Refería en la carta, que en los debates se presentaron dos alternativas una era someter al Congreso Nacional un proyecto que eliminara todo aquello que podía considerarse contradictorio con la Constitución en la Ley Orgánica de Régimen Electoral o someter la misma al Tribunal Constitucional.

Lo cierto es que la solución salomónica de los jueces electorales ha generado una serie de críticas, ya que viola los derechos igualitarios, al establecer diferencias en la forma de elegir unos senadores u otros.

Hubiese sido mejor mantener el arrastre en los diputados, ya que la forma de elegir es diferente, cada partido presenta un grupo de diputados a ser elegidos, mientras que sólo presenta un solo senador.

De todas formas, el mecanismo de arrastre no permite al elector decidir entre uno y otro candidato y mientras nuestros legisladores serán electos por voto directo, un cuerpo tan importante para la vida democrática del país, el arrastre no permitirá a los electores decidir a quien prefiere para que lo represente en el Congreso Nacional.

El Tribunal Constitucional ha declarado de urgencia cualquier acción de inconstitucionalidad que esté pendiente o que se presente en tiempo hábil sin violar los plazos que establece en este aspecto la Constitución.

La Junta Central Electoral tiene una enorme tarea por delante, su credibilidad puede estar afectada aún más de los que las recientes encuestas reflejan. Esto sería un factor desestabilizante para unas elecciones que se nos vienen encima y un tribunal que está compuesto por ciudadanos capacitados, que pueden con sus decisiones positivas rescatar la confianza de la institución con decisiones que se apeguen al marco legal establecido.

Son muchas las ocasiones en que el país se ha visto en decisiones electorales difíciles, pero la madurez de nuestro liderazgo político ha sabido deponer sus intereses a favor de los mejores intereses del país.

Esta oportunidad no tiene por qué ser diferente.