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25 de enero del 2021

Opinión

Queridos legisladores

Millizen Uribe. Estimados legisladores: Sé que la idea aún es nueva, porque todavía en la década del 30 las mujeres dominicanas carecíamos de derechos tan importantes como el voto, alcanzado apenas en 1942. Pero sí, las mujeres tenemos derechos y entre esos hay tres muy importantes: el derecho a la vida, el derecho a la […]




Estimados legisladores: Sé que la idea aún es nueva, porque todavía en la década del 30 las mujeres dominicanas carecíamos de derechos tan importantes como el voto, alcanzado apenas en 1942. Pero sí, las mujeres tenemos derechos y entre esos hay tres muy importantes: el derecho a la vida, el derecho a la salud y el derecho a decidir. El Estado dominicano, al que ustedes representan, debe garantizarnos esos derechos, incluyendo cuando estamos frente a embarazos que ponen en riesgo nuestra vida y salud y que pueden conllevar que dejemos otros niños y niñas ya nacidos huérfanos. Yo, que conozco la magia de los embarazos deseados, sé que se trata de un mito, falso por demás, que quienes defendemos las causales abogamos por aborto indiscriminado. No. Las tres causales son una venia, una excepción, para despenalizar la interrupción del embarazo en tres casos puntuales: cuando peligra la vida de la madre, cuando el embarazo es producto de una violación o incesto y cuando es incompatible con la vida. Como verán, se trata de razones médicas y científicamente comprobadas, por lo que de ninguna manera representan una carta para abortar libremente. Además, ojo: esta despenalización no implica una obligación para interrumpir el embarazo, de modo que quienes por razones religiosas o de otra índole no estén de acuerdo con las causales, podrán mantener sus embarazos, porque ese también es su derecho, su decisión y merece respeto. Nunca olvido que una vez en un panel sobre este tema, una señora pidió la palabra, se puso de pie y compartió su testimonio: ella quedó embarazada producto de una violación, de la que fue víctima tras ser secuestrada en un vehículo de transporte público (“pirata”), y decidió tener su hijo, pero dijo que fue una experiencia tan difícil, que no quiere ni pensar lo que tendría que pasar una mujer obligada. Es tanto así que ustedes, humanos al fin, posiblemente optarían por salvar la vida de sus hijas o de sus nietas. El mismo presidente de la República, don Luis Abinader, comentó el otro día en mi presencia que preguntó sobre este tema a sus tres hijas y que las tres respondieron no quisieran tener un hijo producto de una violación. Ustedes tienen ahora una oportunidad histórica de salvar vidas, vidas de mujeres y niñas. Vidas como las de Esperancita. Recuerden siempre tres cosas: 1) La mayoría del pueblo dominicano apoya las tres causales (Encuesta Gallup-HOY, 2019), 2. La mayoría de los católicos apoya las tres causales (Encuesta Nacional Sobre Aborto, 2018) y 3. En las elecciones pasadas resultaron electas personas que públicamente apoyaron las tres causales. De modo que, por favor,  no se rindan ante el chantaje, presión, lobismo,  cóleras de los púlpitos… Ustedes están ahí para legislar y para eso les pagamos todos y todas.

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