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14 de mayo del 2021

Opinión

Palaciego es cubil de intolerantes

Alfredo Freites. El vocero del Poder Ejecutivo, Roberto Rodríguez de Marchena, se empeña en pasar la línea del comedimiento. El funcionario palaciego gusta imitar las salidas destempladas de Donald Trump. Ahora le ha dado por llamar nazis a los dominicanos defensores de la dominicanidad. Al llamado vocero del “tuit” le gusta tanto copiar a la […]




Alfredo Freites.

El vocero del Poder Ejecutivo, Roberto Rodríguez de Marchena, se empeña en pasar la línea del comedimiento. El funcionario palaciego gusta imitar las salidas destempladas de Donald Trump. Ahora le ha dado por llamar nazis a los dominicanos defensores de la dominicanidad.

Al llamado vocero del “tuit” le gusta tanto copiar a la versión americana de Hipólito Mejía, que esa es su aplicación favorita para agredir apoyándose en su posición privilegiada.

Tiene lectoría, no porque sea él quien lo diga sino porque lo dice el vocero de Danilo Medina. Así que debemos creer que es el amo quien entiende que son nazistas los dominicanos que critican la falta de aplicación de una política migratoria.

En su descarnado comentario afi rma que los nacionalistas tienen pavor a los extranjeros, que sienten aversión exagerada hacia estos, (y como lo dijo en el contexto de una crítica ciudadana por la represión contra una médica que comentó la alta ocupación de haitiano de nuestros hospitales) se entiende que también son racistas.

Todas las piezas históricas tienden a indicar que los nacionalistas existentes en la mente de Rodríguez de Marchena nunca han hecho nada por engrandecer la Patria. Quiero imaginar que toda la troupe que engalana el Palacio Nacional ha estado en primera línea de combate de los eventos históricos de defensa de la soberanía. Es fácil acusar. Basta con levantar un dedo. El vocero de Danilo Medina tiene la facilidad para alinear un texto que intenta embarrar a los dominicanos que se quejan de la inoperancia del gobierno en materia de migración.

Rodríguez de Marchena como funge de vocero es el muñeco del ventrílocuo.

A quien hay que acusar de zaherir a los dominicanos críticos de la pasividad del gobierno, es al presidente Medina. Él inspira ese tipo de opiniones. Cada vez que una voz contraria sale al escenario, los cancerberos ofi ciales saltan al ruedo a rebatir sin medir el alcance de sus palabras.

Mi amigo Rubén Darío me dijo que la política que ejecuta el gobierno de Danilo Medina de favorecer a los haitianos es para usarlos como votantes reeleccionistas, como hacía Balaguer. En ningún momento acogí tal versión. De hacerlo actuaría igual que Rodríguez de Marchena de acusar sin parar mientes. Aunque no dejo de pensar que es sospechosa la conducta del gobierno.

Si bien rechazo el nacionalismo a ultranza, creo en la democracia. Los danilistas no admiten disensión.

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