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13 de abril del 2021

Economía

Perspectivas económicas globales

Enorme es el costo económico que está dejando la crisis del coronavirus. Cálculos recientes del FMI reportan que en 2020 el PIB global retrocedió 4.4%, la Zona Euro 8.3% y 3.5% los Estados Unidos, el peor resultado desde la caída de 11.6% en 1946 por desmovilización al final de la guerra. El PIB de República […]




Enorme es el costo económico que está dejando la crisis del coronavirus. Cálculos recientes del FMI reportan que en 2020 el PIB global retrocedió 4.4%, la Zona Euro 8.3% y 3.5% los Estados Unidos, el peor resultado desde la caída de 11.6% en 1946 por desmovilización al final de la guerra. El PIB de República Dominicana se redujo alrededor de 6.8%, entre las menores tasas en la Región. Lo positivo es que, tras el duro encerramiento entre marzo y junio, y las restricciones que siguieron, se ha venido recuperando de manera sostenida, aunque fuera insuficiente para compensar las pérdidas extremas acumuladas en los peores momentos vividos. Los países en desarrollo tienen necesidades más o menos iguales, de fuertes inversiones privadas y públicas para reconstruir su aparato productivo, y volver rápidamente al crecimiento sostenido, lo que requiere de un nivel de cooperación de los países del G-20 que en este momento no se ve por ningún lado. Lo que recientemente aprobaron es extremadamente limitado, acudir en auxilio de países muy pobres que no pueden pagar su deuda, después que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial lo recomiende con análisis de sostenibilidad, y que los acreedores estén de acuerdo. Como si con la reducción de deuda y déficit de esos países se recupera el ingreso per cápita que ha perdido el mundo. Aunque el pasivo mundial equivale a 365% del PIB, la realidad es que no hay deudores y acreedores. Lo que debe perseguirse a cualquier precio es el crecimiento de las actividades económicas. La prioridad es cerrar la enorme brecha de producción y empleos que se abrió y que amenaza con aumentar en 2021. Solo después que se alcance el objetivo es cuando tiene sentido un congreso sobre la deuda, que será inevitable reestructurar, como sucedió después de la Segunda Guerra Mundial. Como la pasada administración de los Estados Unidos se caracterizó por adoptar políticas económicas aislacionistas, se debe producir un cambio radical de visión para que fluya la ayuda financiera que se necesita. Joe Biden tiene la oportunidad histórica de emerger como el líder mundial que dirigió la reconstrucción económica, de ser recordado como el líder que se puso a la altura de las circunstancias, el que sentó en una mesa a los países más ricos del planeta para crear mecanismos de rescate de emergencia, y que con muchos recursos acudió en auxilio de las economías en desarrollo. Personalmente recibiría los créditos históricos y los Estados Unidos podría recuperar la credibilidad que perdió en los últimos años. Hechos históricos básicos avalan lo que acabo de señalar. No entro a repasar los principales batacazos en la historia moderna, solo cito que, después del fin de la Segunda Guerra Mundial y sin oposición, los Estados Unidos pasó a dominar la geopolítica del mundo libre, se convirtió en primero entre iguales, cosechando la gratitud externa de Europa por el Plan Marshall. La economía mundial experimentó un rápido y sostenido crecimiento, su mayor esplendor tuvo lugar en el periodo 1950-1970, que los historiadores económicos han bautizado como años maravillosos para el capitalismo. Fueron determinantes el apoyo financiero de las instituciones creadas en Bretton Woods y el fuerte aumento de actividades en los Estados Unidos impulsadas por el gasto de guerra. PorArturo Martínez Moya

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