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09 de mayo del 2021

Opinión

¡Plato fuerte el miércoles 10!

Tony Raful. Reproduzco parcialmente  unas notas de Margarita Zeler, asidua cronista de arte en las redes y cófrade de Giovanny Cruz: “Por una cómplice cortesía de uno de los editores, la novela sobre Johnny Abbes, ha caído temprano en mis manos. Desde luego, no debo ampliar comentarios ni detallar la trama antes de la pautada […]




Tony Raful.
Reproduzco parcialmente  unas notas de Margarita Zeler, asidua cronista de arte en las redes y cófrade de Giovanny Cruz: “Por una cómplice cortesía de uno de los editores, la novela sobre Johnny Abbes, ha caído temprano en mis manos. Desde luego, no debo ampliar comentarios ni detallar la trama antes de la pautada puesta en circulación del libro en la Biblioteca  Nacional, Sala Juan Bosch, el miércoles 10 de julio a las 7 y treinta de la noche. Las ponderaciones de estilo estarán a cargo del Premio Nacional de Literatura, Andrés L. Mateo. Habrá un coloquio sobre la obra, donde participarán  el propio Mateo, el politólogo y sicólogo, Leonte Brea González, y la poeta y reconocida  intelectual, Sherezade Vicioso, Chiqui.” “A mí, particularmente a mí, me ha resultado apasionante la novela de Tony Raful. Estructuralmente ha sido diseñada por el autor en episodios muy breves. Estos, por sus historias cerradas, evocan la narrativa del cuento. Este efecto literario da a la novela un ritmo trepidante. Empezamos a leerla y, luego, ya no podremos parar de hacerlo. Raful es el clásico escritor hispanoamericano. Como tal, explora estadios importantes de la imaginación y comienza a “narrar” desde las primeras líneas, quizás desde el mismo título. Algo que no ocurre con los narradores de otras regiones del planeta. En esta novela, la narración la hace Raful, pero desdoblado en el propio Johnny Abbes. Un recurso que, aparte de ingenioso, es literariamente muy efectista”. “El también narrador y dramaturgo Giovanni Cruz Durán, escribe la reseña que aparece en la portada de libro que ha llamado mi atención. Precisamente, Cruz resalta ese desdoblamiento de Tony en su novela: No parecía posible el desdoblamiento, la extensión de palabras y gestos transcritos en una conversión de personajes. Por un oscuro espacio de sortilegios e invocaciones al papiro de la historia, Johnny Abbes reaparece en este texto intenso, e increíblemente fiel a sus andanzas y fechorías, con alegorías insospechadas. Pero no nos llega como contrito, sino como exorcista de sus demonios, como cancerbero infame del orden y la autoridad absolutos. El Abbes que habla es el Abbes que a los 94 años desanda como fantasma, sin esperar nada de la vida larga que lleva a cuesta. Sus víctimas no lo alcanzan. Sus verdugos no logran enterrarlo, y la pesadilla  reanuda su ciclo macabro. Nada es verdad y nada es mentira, pero todo es cierto. El autor parece ser el titiritero escogido por Abbes. No es arriesgado asegurarlo. Pero es Abbes el que habla y el autor se escurre hasta extinguirse como sujeto de endoso retórico.  La lealtad del autor a la literatura, es tan animosa como a la historia. Entonces está fuera de dudas, Johnny Abbes García está vivo y se  deja ver de todos los parroquianos, obscenamente, bajo el farol de estos legajos”.

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