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15 de mayo del 2021

Opinión

PLD y Sabina

Pablo McKinney. DEJA VÚ.- La política dominicana es un “Deja vú” que vuelve y vuelve cada cuatro años. Ocurre cada vez que un presidente se acerca al momento en que le queda menos tiempo en el poder que el que ha estado. En el caso del presidente Medina existe un impedimento constitucional mediante un artículo transitorio […]




Pablo McKinney.

DEJA VÚ.- La política dominicana es un “Deja vú” que vuelve y vuelve cada cuatro años. Ocurre cada vez que un presidente se acerca al momento en que le queda menos tiempo en el poder que el que ha estado. En el caso del presidente Medina existe un impedimento constitucional mediante un artículo transitorio al que sólo le falta llevar su nombre. Sin embargo, y a pesar de ese artículo, (justo y como en 2004 y en 2012 existía la prohibición constitucional de la reelección que afectaba a Hipólito y Leonel, respectivamente), estamos en marzo de 2018, y por ahí andan los esfuerzos y refuerzos, las estrategias, las vallas y los pronunciamientos, procurando hacer saber que “él sí va” y puede, que el pueblo lo pide y es el que manda, que si no es él perderán las elecciones, y “Danilo sin ti se hunde este país”… como otras tantas veces y como en el caso de Mejía y Fernández en su momento.

EL SILENCIO. En medio de las acciones de promoción del mandatario (ahora toca el turno a Medina) nunca falta un elemento: El silencio del beneficiario de la repostulación. Mientras los equipos de Mejía o Fernández (con los “traductores iluminados” del primero y los olvidables “ingenieros constitucionalistas” del segundo) hacían lo suyo, en la época Medina, los “enfants terribles” del danilismo cubren todos los frentes, responden en segundo los comentarios de talk shows matutinos, mientras todo esto pasa, el mandatario guarda silencio, y cada uno dice siempre lo mismo, aunque con palabras diferentes: “Yo estoy en trabajo”, “es tiempo de avanzar no de hablar de repostulación”, “el hombre es esclavo de las circunstancias, pero no es el momento”, y dale que te pego, otra vez con el silencio, con lo fácil que hubiera sido, por ejemplo, para Leonel -en su momento- mandar a callar bien calladitos a los abogados consitucionalistas y sus malas intenciones, que además, los dos eran sus empleados. Y seguimos en Deja vú.

LOS PRESIDENTES Y EL CHECK LIST. En una actitud que remite más al romanticismo del siglo XIX que a la política, los presidentes -los que firman decretos y posibilitan inversiones, sugieren sociedades y jurídicos bajaderos- se dejan querer, se hacen de rogar, motivan los versos, pero no aseguran los besos, como la dama de la blusa de amarillo del Centro León, ay, (-a quien, ni don José León, Yunén ni la Martínez convencieron de la crueldad de su indiferencia). Los presidentes se dejan querer y, llegado el momento, sacan su personal check list: “Qué piensa La Embajada; qué dicen las encuestas de trabajo; qué tan fuerte está mi adversario interno; qué opinan Las Familias; la monarquía del capital”, y así, a partir de la lectura de su check list se toma la decisión. Lo hizo erróneamente Mejía y acertadamente lo han hecho Fernández y Medina en 2012 y 2016. Revisaron su check list y actuaron en consecuencia. Así llega 2018 y estamos otra vez donde lo dejamos, en este Deja Vú nada romántico. Menos mal que sor Joaquín Cardenal Sabina habita entre nosotros y debo yo darle la bienvenida.

SONETOS A JOAQUÍN SABINA.
Le hablo donde esté a un tal Sabina/ degenerado señor de buenas noches/

roedor de dolores sin remedio/ coleccionista de pubis y reproches/

Buen amigo del diablo y sus desmanes/ la Magdalena te ha amado sin complejos/ Es una pena cruel que ya no bebas/ excesivo Joaquín de los excesos/

A tu salud ¡cuánto vino yo he brindado! / te debía este soneto alguna novia/

por tus 500 noches sin olvido/ por ser faro de sombra en mis derrotas/

el bálsamo inmoral de la memoria/ el amado cantor de los vencidos.

Y así…

Con tu cara de viejo malcriado/ por joder vienes a Santo Domingo/

a reír de tus penas y las nuestras/ a gozar del dolor de tus amigos/.

Vienes a disfrutar las letanías (pendenciero, indecente) los fracasos/

tristes sueños de amores destrozados/

con cristal de Bohemia y frente al Carlos/.

Y como estamos en fiesta sin guardar/ karaoke de cantos florecidos/

Aquí va mi petición (Yo pongo el vino) /

A ver si le cantas por venganza/ a ese amor de mentiras ¡Tan mentido! /

que hizo ciertos tus puntos suspensivos. ¡Bienvenido!

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