Política

Actuar con conocimiento en los procesos electorales

No bastan los  buenos deseos y las sanas intenciones de las fuerzas democráticas y progresistas,  para  llevar a cabo los cambios que requiere la sociedad degradada.


Martes, 30 de Junio de 2020

No bastan los  buenos deseos y las sanas intenciones de las fuerzas democráticas y progresistas,  para  llevar a cabo los cambios que requiere la sociedad degradada.

Por RAMÓN ANTONIO (NEGRO) VERAS .

I.- Comprender bien lo que es conciencia social y conciencia de clase

1.- La conciencia social surge de la actividad del ser humano, de su práctica. Es el resultado del conjunto de ideas, teorías y concepciones que reflejan la existencia social; y en las sociedades heterogéneas las concepciones representan a clases distintas y traducen la lucha entre ellas.

2.- Una persona tiene conciencia de clase cuando comprende, entiende, sabe lo que son sus intereses esenciales a partir de su ubicación en una definida organización económica y de su lugar en la actividad política. Resulta todo un proceso el hecho de un ente social estar debidamente informado del lugar que ocupa y la misión histórica a desempeñar.

3.- En las coyunturas donde el ser humano ejercita su mente es posible analizar su preparación y el alto o bajo nivel de conciencia, así como para saber si comprende una situación política y las interioridades que se dan en determinados fenómenos sociales.

4.- Un conglomerado humano se aglutina por causa o motivo de algo que lo determina a semejante proceder. El móvil, el pretexto que motoriza a obrar puede ser muy diferente, y responder a una razón específica.

5.- La actuación de un individuo es el resultado de lo que ha pensado, y la hace con conocimiento de causa, pero también es posible moverse ingenuamente, de manera inconsciente porque, a veces, se ejecuta de buena fe, candoroso, y otras como instrumento de un malicioso.

II.- Las víctimas de los grupos dominantes

6.- Cuantas veces nuestro pueblo está convocado para participar en los procesos electorales, observamos a las masas populares en acción; desplazándose de un barrio a otro, acompañando a sus candidatos; con gran agitación levantando las consignas que previamente les elaboran, en fin, se autoagitan con la creencia de que están actuando respondiendo a lo que es de su interés y conveniencia.

7.- Al ver a hombres y mujeres del pueblo en circulación impulsados por la política, recuerdo lo que leí hace varios años con relación a lo que, históricamente, les ha ocurrido a las personas al ser víctimas de su ingenuidad.

8.- El párrafo que hace varios años pasé por mi vista textualmente se lee así: «Loshombres han sido siempre en política cándidas victimas del engaño de los demás y del engaño propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los partidarios de reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de unas u otras clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases solo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, instruir y organizar para la lucha a quienes puedan, y deban, por su situación social, formar la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo”.

9.- Al analizar lo copiado más arriba, tenemos que admitir que, hoy como ayer, el ser humano en política  ha sido cándido víctima del engaño de los demás y del engaño propio. Su sana forma de pensar lo hace presa fácil de los que maquinan, como también de su ingenuidad que lo lleva a hacer, no lo bueno para sí, sino lo provechoso para otros. Además,  lo seguirá siendo mientras no aprenda a discernir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase.

10.- Millones de personas que sufren la más horripilante pobreza material y espiritual, por la confusión que les han sembrado en su mente, se dejan arrastrar por los mensajes políticos que les envían representantes de intereses adversos a los suyos.

11.- La ingenuidad de los oprimidos les lleva a ser víctimas de su propia candidez y de la trampa que les tienden sus adversarios, lo mismo que su inocencia les hace cautivos de lo que se esconde dentro de las frases y ofrecimientos que les hacen para atraerlos.

12.- En los países donde los de abajo no han aprendido que lo que es bueno para los de arriba, no es bueno para ellos, los marginados de la sociedad se dejan engañar. No llegan a comprender lo que se esconde en la parte interior de las frases; atrás de las declaraciones y en los ofrecimientos electorales y las consignas huecas.

13.- En cada sociedad dominada por las desigualdades, los combatientes por las mejores causas de los humildes, van a tener como enemigos jurados a los que se aprovechan de la desigualdad que favorece a la minoría nacional, que es el mismo pequeño grupo que motiva a los oprimidos para que apoyen a los partidos de los opresores, que garantizan la permanencia de la pobreza.

14.- En cada país dominado por la minoría nativa y los intereses extranjeros, los marginados de la sociedad deben descubrir que tras esas ideas morales, religiosas, políticas y sociales, se esconden los intereses, las ventajas, de los que se aprovechan del sistema opresor.

III.- No basta que las instituciones estén podridas si todavía sirven a los opresores

15.- Está vigente la opinión de que los partidarios de reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo, mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de una u otra clase dominante.

16.- No bastan los buenos deseos y las sanas intenciones de las fuerzas democráticas y progresistas, para llevar a cabo los cambios que requiere la sociedad degradada. Hay que tomar en consideración que el statu quo tiene sus defensores y cuentan todavía con mecanismos para mantener el injusto orden establecido.

17.- Las transformaciones sociales no se producen por decreto ni por la desesperación de determinados sectores de la sociedad. Para que se den los cambios sociales, no basta lo deteriorada que estén las instituciones y la notoria podredumbre e infuncionalidad de las mismas, lo que hay que tomar en cuenta, y recordar, es que“en la mayoría de los casos…no basta con que los de abajo no quieran seguir viviendo como antes. Hace falta, además, que los de arriba no puedan seguir administrando y gobernando como antes”.

18.- No obstante lo agrietada que está la sociedad y la indignación que existe en amplios sectores sociales, porque no tienen satisfechas necesidades perentorias, todavía las clases dominantes ejercen el control total del Estado y, además, las masas oprimidas se mantienen bajo la influencia política e ideológica de sus opresores.

19.- Aunque sea duro decirlo, hay que reconocer que los partidarios de reformas y mejoras se verán siempre burlados, por no comprender que todavía es muy amplia la capacidad de la minoría nacional para mantenerse dominando como hasta ahora. Aquí, aunque viejas, bárbaras y podridas, las instituciones hacen la función para las cuales las necesitan las clases dominantes. 

IV.- Los progresistas burlados por los conservadores

20.-  La idea indicada anteriormente, es una especie de sentencia irrevocable.“Los partidarios de reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de unas u otras clases dominantes”.

21.- Efectivamente, para vencer la resistencia de los que se oponen a que desaparezcan esas instituciones viejas, bárbaras y podridas, es necesario buscar, instruir, organizar y encontrar en la misma sociedad, para la lucha a quienes puedan, deban, por su situación social, formar la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo.

22.- Ahora estamos en un momento oportuno para que cada ciudadano o ciudadana analice si está actuando políticamente como conviene y desea el pueblo dominicano o, si por el contrario, está accionando para que de cualquier forma se mantenga el mismo sistema.

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