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23 de octubre del 2020

Política

Con Eddy Olivares

Juan Taveras Hernández. La hermandad que mantengo con Eddy Olivares desde hace años me obliga a escribir este artículo, pero sin decir nada en lo que no crea o esté absolutamente convencido. No descalifico a ninguna persona por su condición política, económica, religiosa, color de piel o preferencia sexual. Cada quien es dueño de sus […]




Juan Taveras Hernández. La hermandad que mantengo con Eddy Olivares desde hace años me obliga a escribir este artículo, pero sin decir nada en lo que no crea o esté absolutamente convencido. No descalifico a ninguna persona por su condición política, económica, religiosa, color de piel o preferencia sexual. Cada quien es dueño de sus actos y debe pagar las consecuencias cuando se coloque de espalda a la Constitución, las leyes y los preceptos éticos y morales que deben normar toda sociedad. Son sus acciones las que descalifican a una persona, incluso para estar viva. Eddy Olivares puede ocupar cualquier cargo en el país, incluso el de presidente de la República, según lo establece la Constitución, que le otorga el derecho inalienable de “elegir y ser elegible”. Negarle ese derecho fundamental, es violar la Carta Magna, que es precisamente lo que está haciendo el sector de la “sociedad civil”, principalmente Participación Ciudadana, que presiona en los medios de comunicación para que en su lugar se escoja a un “independiente”, como si la experiencia con los “notables” no ha sido lo suficientemente traumática. Olivares ha ocupado cargos diversos en el Estado: secretario general del Ayuntamiento de Santo Domingo antes de la división territorial, primer Fiscal de la provincia del Gran Santo Domingo y diez años como miembro del Pleno de la Junta Central Electoral, siendo en todo momento, dirigente, primero del PRD y luego del PRM, sin tener que avergonzarse. Los que deben avergonzarse son los traidores y simuladores. Y Eddy no es ninguna de las dos cosas. Nunca su nombre ha estado relacionado con actos de corrupción o indelicadeza. Está limpio. Puede tirar la primera y hasta la segunda piedra. Nadie lo puede señalar con el índice acusador. Es un intelectual del derecho, con especialidades diversas. Ha sido observador electoral de todos los procesos de América Latina durante todo ese tiempo. No creo que el país tenga en estos momentos, un técnico de sus condiciones profesionales y morales, sin dejar su militancia partidaria. Oponerse a que sea presidente de la JCE es incomprensible. Nada legal se lo impide. Viví en carne propia la experiencia de Eddy con un cáncer que amenazaba su vida. Luchó como un gladiador contra el cáncer hasta vencerlo, pero sin dejar nunca sus responsabilidades políticas partidarias. ¿Y ahora le pagan diciéndole que no puede ocupar un puesto porque es dirigente del PRM, partido al que contribuyó para que llegara al poder? ¿Es justo? No lo entiendo. Nunca me han gustado los impolutos, los honorables más que los demás, que no militan, no se organizan en partido porque la “política es muy sucia”, pero le aceptan a los políticos los cargos que ellos ganan con su lucha. Me gusta la gente que participa, que milita, que arriesga el pellejo.

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