Política

El abucheo

Despuès del mal momento que pasó en el Estadio Quisqueya el presidente de la Cámara de Diputados, Radhamés Camacho, con un fanático al que mandó a trancar porque le reprochó (dicen que de mal modo) su grande e inexplicada fortuna, pocos han sido   los funcionarios  del gobierno que se han arriesgado a participar en actividades  públicas multitudinarias para no tener que pasar por algo parecido o mucho peor, pues el pueblo llano suele  expresar su hartazgo hacia sus gobernantes sin muchos  miramientos  y ninguna consideración.


Martes, 14 de Enero de 2020

Despuès del mal momento que pasó en el Estadio Quisqueya el presidente de la Cámara de Diputados, Radhamés Camacho, con un fanático al que mandó a trancar porque le reprochó (dicen que de mal modo) su grande e inexplicada fortuna, pocos han sido   los funcionarios  del gobierno que se han arriesgado a participar en actividades  públicas multitudinarias para no tener que pasar por algo parecido o mucho peor, pues el pueblo llano suele  expresar su hartazgo hacia sus gobernantes sin muchos  miramientos  y ninguna consideración. El abucheo del que fueron víctimas el Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, el presidente Danilo Medina y el ministro de Deportes Danilo Díaz en la jornada inaugural del preolímpico de voleibol  confirma que esos temores estaban bien fundados, pero también  evidencia que la cosa es peor de lo que pensaban, pues las entradas que llenaron el pabellón las acaparó y repartió  a su conveniencia el gobierno.  Bastó que Cristóbal Marte  mencionara sus nombres para que estallaran las rechiflas y los abucheos, como lo muestran los videos  que se volvieron virales en las redes sociales. Nadie puede negar, ni aun las más entusiastas y bien pagadas bocinas, que ese abucheo es una mala señal  para el oficialismo y sus pretensiones de continuar dirigiendo los destinos de la nación, pues si bien no tiene el rigor científico de una encuesta  fue  una expresión espontánea de rechazo tan significativa que ni siquiera respetó  la figura del Presidente, que no estaba presente. Eso no quiere decir que  el Gobierno ya perdió las elecciones, ni que los candidatos de la  oposición pueden sentarse a echarse fresco donde más calor les dé, pues aunque disminuido y desgastado por la crisis divisionista  y el largo ejercicio del poder el PLD sigue siendo una formidable maquinaria electoral que no  conviene subestimar, mas que nada porque   utiliza como combustible los recursos del Estado y el Presupuesto Nacional.

Por: Claudio Acosta.