Política

El último tollo de Danilo Medina

Todos los gobernantes del mundo incurren en aciertos y tollos (providencias estériles), y en el último de las dos, es decir, tollo, nuestro presidente Danilo Medina incurre en el más reciente del catálogo de sus tollos, escogiendo un Suprema Corte de Justicia made in DM, que obliga a varias lecturas.


Lunes, 15 de Abril de 2019

Todos los gobernantes del mundo incurren en aciertos y tollos (providencias estériles), y en el último de las dos, es decir, tollo, nuestro presidente Danilo Medina incurre en el más reciente del catálogo de sus tollos, escogiendo un Suprema Corte de Justicia made in DM, que obliga a varias lecturas.
La primera lectura es, evidente, la escogencia, reitero, de los doce componentes de la SCJ, una exageración que debe reducirse en un futuro no distante, a no más de cinco, suficientes, notablemente politizados, empezado por su presidente, Henry Luis Molina hijo, súcubo suyo, por demás, que nunca ha sido visto en estrados postulando, conforme he averiguado con togados.
Otra lectura evidencia es el blindaje, como un encofrado, dispuesto por nuestro presidente Medina ante el injustificado temor de una retaliación en su contra orquestada por el tres veces y próximo cuatro veces presidente Leonel Fernández, otra evidencia de que nuestro gobernante está convencido de la imposibilidad de atajar a Leonel llegar a la cima por cuarta ocasión, convencido de la inviabilidad de modificar la Carta Magna para un solo egoísta, propósito deleznable por demás.
Una lectura más, conforme a que cada quien juzga por su condición, nuestro presidente Medina ha procedido conforme su universo temiendo una retaliación, demostrativo de que desconoce la contextura emocional de Leonel, que tiene defectos como todos, empero, la vendetta no categoriza en su universo cognitivo.
Nuestro presidente Medina perdió una ocasión dorada de, en vez de auspiciar la libre escogencia de los integrantes de la SCJ que reflejaran imparcialidad, incurre en la desmesura censurable de blindarse ante un infundado temor, gobernando por la sospecha envuelta en miedo de ser judicializado, evidencia del universo de su proceder.
Así, no saldremos a camino.

Por: Ubi Rivas.