Política

La logística en las elecciones

La logística es definida por el Diccionario de la lengua española, publicado por la Real Academia Española como el conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa, o de un servicio, especialmente de distribución.


Miercoles, 09 de Octubre de 2019

La logística es definida por el Diccionario de la lengua española, publicado por la Real Academia Española como el conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa, o de un servicio, especialmente de distribución.
En República Dominicana, en tiempo electoral, la palabra logística encierra tiempo de “zafra”, momento de los activistas políticos en terreno tener su “agosto”, aún sea en mayo, o en octubre, como en esta ocasión. En esta época cobran importancia los dirigentes medios, con capacidad de movilizar personas hacia las urnas: los presidentes municipales, de intermedios e incluso de comités de base de los partidos, siempre y cuando les lleguen “la logística” para “hacer su trabajo”.
El dinero juega un papel fundamental pues tiene una función lógica y necesaria como sería cubrir las dietas de los delegados partidarios asignados a las mesas electorales; también para el transporte de las personas hacia las mesas de áreas deprimidas y distantes, darle un refrigerio a votantes, el pago de técnicos para labores pertinentes en procesos electorales, etc. Aquí se incluye, además, la parte que se queda en los bolsillos de los que administran esos recursos (“gestores”), que se estima en alrededor de un 30 %, que incluso es contemplada por los que asignan dichos dineros.
Desde luego hemos hablado de las actividades normales y/o legales que demandan recursos. Pero, por otro lado, está el financiamiento de las acciones que han hecho cultura en este sistema político-partidario-electoral cimentado en el clientelismo, para torcer la voluntad de muchas personas, sobre todo evitando el voto o induciéndolo, de personas con falta de formación, con necesidades materiales, ese lumpenaje barrial sin conciencia que por unos pesos es capaz de cualquier cosa. Aquí entra la compra de cédulas, el pago de viaje recreativo de familias para que no voten, bebidas alcohólicas con juegos de dominó, para lo mismo. Esto lo sabe mucha gente, incluso personas que no son miembros de partidos políticos, y ven en las elecciones ocasión para buscarse algunos pesos. En parte explica la gran cantidad de personas buscando duplicados de cédulas en las oficialías civiles, ya que saben que se ha hecho una práctica la compra de cédulas para evitar que voten por los candidatos contrarios a los compradores. Incluso, muchos han aprendido a engañar a los compradores, buscan un duplicado y lo venden, luego votan con sus cédulas originales.
Y de verdad que a muchas personas les va bien; sobre todo como en esta oportunidad que hay múltiples candidaturas: presidencial, congresual (senadores y diputados), alcaldías, regidurías, directores distritales y vocales. Estos que inciden en grupos de personas, en esta ocasión, son “polivalentes” pues pueden trabajar con diferentes candidatos por nivel de elección. Usted debe imaginarse qué volumen de dinero pasa por sus manos, dejando un “jugoso residuo”.
Los que más caros salen, hoy en día, son los propios miembros de los partidos, conocedores de la lluvia de dinero que circula, no mueven un dedo si no les dan “lo suyo”.
Los sábados son los días que utilizo para ir a los bancos a pagar tarjetas, abono a préstamos, etc. lo que me da la oportunidad, muchas veces, de conversar con los gerentes que son mis amigos. Este sábado recién pasado fue una de esas ocasiones. Mientras conversaba con un gerente percibí la gran presión que sentía con algunos clientes políticos, que andaban buscando el canje de millones de pesos para conseguir papel moneda de 100, 200 y 500 pesos. Le pregunté ¿tiene mucha demanda de pesos de baja denominación en este tiempo? Me contestó, usted no puede imaginarse. Es en todos los bancos. Nos genera dificultad para el desenvolvimiento cotidiano porque nos quedamos prácticamente sin dinero menudo para el movimiento diario con los clientes.
Hoy se lleva a una parte importante de la población a votar, no pensando si la persona tiene condiciones, competencias, vocación de servicio, etc. sino por el DLM (el dame lo mío).
Una vez vi una promoción pintada en una pared de un candidato a regidor, que decía: “fulano de tal, regidor, a buscarme lo mío para darte lo tuyo”. Expresión que retrata hasta donde ha llegado el asunto. ¡Pobre país!.

Por: NELSON RODRIGUEZ MONEGRO.