Política

La visión de Peña

Si hay un dominicano que se puso por encima de sus diferencias políticas con sus adversarios para defender y promover la democracia dominicana fue José Francisco Peña Gómez.


Jueves, 07 de Noviembre de 2019

Si hay un dominicano que se puso por encima de sus diferencias políticas con sus adversarios para defender y promover la democracia dominicana fue José Francisco Peña Gómez. El 7 de mayo de 1998, Peña Gómez propuso al expresidente Joaquín Balaguer “trabajar unidos para detener los intentos del Partido de la Liberación Dominicana de establecer una dictadura en el país” (El Nuevo Diario, 7 de mayo de 1998).

La misma nota periodística indica que Peña Gómez dijo que, “en política, el adversario de hoy puede ser el amigo de mañana y viceversa”. En 1994, hubiera sido impensable ver unas declaraciones como las de Peña Gómez en 1998, si tomamos en cuenta todo lo que hizo Balaguer para impedir su triunfo en 1994. Para ver más allá de la curva, se requiere de una estatura que muy pocos líderes han alcanzado, y que con su ejemplo, Peña Gómez demostró sus altas condiciones de demócrata a carta cabal.

Este ejemplo de Peña Gómez fue el mismo que, en otras condiciones, auspiciaron el Acuerdo de Santiago en 1974, el primer intento de un acuerdo político de amplia base, pero que, en esa coyuntura no fue debidamente entendido y no se pudo llevar a la realidad, por las circunstancias políticas de la época. Igualmente, Peña Gómez hizo el Acuerdo de Santo Domingo en 1994, en el que confluyeron exmilitares de los doce años de Balaguer con dirigentes de izquierda, en uno de los pactos políticos mas novedosos del siglo pasado. Fue cuando se acuñó la expresión “los reformistas de la luz”, para referirse a los reformistas que se aliaron a Peña Gómez en 1994.

Al igual que con los Acuerdo de Santiago (1974) y Acuerdo de Santo Domingo (1994), la sociedad dominicana transita por un camino similar.

Luego de veinte años de gobiernos del PLD, que han secuestrado la democracia, golpeado la precaria institucionalidad y debilitado la independencia de los Poderes del Estado, es más necesario que nunca recuperar los espacios democráticos como lo es el Congreso Nacional, que esté integrado por la diversidad de fuerzas políticas y ciudadanas, que pueda ejercer el control necesario al Poder Ejecutivo, aun cuando perteneciere a las mismas entrañas del principal partido de oposición del país.

Peña Gómez lo vio en 1998. Predijo que el PLD llevaría al país a una dictadura. Tuvo mucha razón. Hoy, vemos y palpamos elementos preocupantes de ese reflejo de ausencia de democracia.

Urge, por tanto, recuperar la democracia. Es por ello, que la necesaria concertación, sin ceder en los principios y los valores de la democracia, es crucial para emprender la ruta hacia el cambio político, que, sin dudas, representa el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y sus fuerzas aliadas y movimientos ciudadanos.

Por:

Orlando Jorge Mera.