Política

Luis Abinader inicia un cambio de época en la política nacional

Rafael Nino Féliz.


Jueves, 10 de Octubre de 2019

Rafael Nino Féliz.

Este artículo pudiera empezar con una de las más bellas canciones que han conmovido a generaciones y que se refieren a que todo cambia. Esa bella obra de arte en la impresionante voz de Mercedes Sosa nos llena de amor e invita a la batalla por el cambio. Ella nos convoca, desde la poesía, al valor, la firmeza y la esperanza. «Cambia lo superficial/cambia también lo profundo/cambia el modo de pensar/cambia todo en este mundo». Luis Abinader, desde un hogar rodeado de poesía e inspirado en los valores familiares, en el que nunca le falta –ni le faltará- el ejemplo político, patriótico y moral de su padre, el Dr. José Rafael Abinader, tendrá el mayor desafío que político alguno haya tenido en la República Dominicana. Sobre sus hombros ha caído la histórica responsabilidad de recuperar política y moralmente a la nación dominicana.

En la República Dominicana no se inicia simplemente una época de cambios, sino un necesario cambio político de época que haga posible la recuperación del país y sus instituciones. Es una tarea dura y difícil; mas, Luis tiene el coraje político y personal para hacerlo. Su capacidad gerencial, compromiso social y alto sentido de las prioridades para el logro de los objetivos en la conducción de Estado, lo conducirán a buen puerto. Está obligado a hacerlo por sus propias convicciones y por el urgente e irrenunciable llamado de la historia frente a la crisis moral e institucional del país.

En esta ruta que Luis ha iniciado desde hace varios años, haciendo camino al andar, como cantan los versos de Machado elevados a las alturas por la voz de Joan Manuel Serrat, el nuevo Presidente del país tendrá que enfrentarse a grandes obstáculos en el camino; sin embargo, el propio reclamo que la sociedad pide a voces allanará la senda de la esperanza en esta batalla política, necesaria e ineludiblemente de carácter moralizador. Si es cierto que es grande el peso del desafío, más inmenso es el deseo de cambio político y de un orden administrativo de la cosa pública.

La fuerza moral de la sociedad de hoy en el país, que eleva su voz pidiendo cambio, constituye la energía motora de este proceso de profilaxis que todos deseamos y debemos asumir con determinación. Nunca antes hubo tantas condiciones en el alma, la mente y el corazón del pueblo y de la sociedad -en sentido general- para que se efectúe un cambio profundo y definitivo de la forma de hacer política y de administrar las cosas de Estado.

Si es cierto que el resultado de la votación de las primarias cerradas en el PRM es un indicador del peso del liderazgo de Luis Abinader, es también importante valorar la inteligencia y el tacto con los que se manejaron, tanto la dirección del partido como los candidatos que aspiraban a la nominación presidencial por ese nuevo partido político. El proceso de primarias cerradas fue llevado con inteligencia y sin conflictos partidarios entre los candidatos, en sentido general, en todo el país. Este hecho ha posibilitado que la población haya acrecentado su simpatía por el PRM, así como por los candidatos a cargos electivos a nivel nacional.

Este cambio de época en el que a Luis Abinader le tocará dirigir los destinos de nuestro país, está lleno de problemas graves que ponen en peligro al país, causados por un pragmatismo ciego, indolente, absurdo y distante del compromiso patriótico de la nación. Esta dura y penosa realidad está a la vista de todos nosotros, desde todos los ángulos y desde todos los sectores y clases sociales. No hay ninguna duda de que el nuevo Gobierno y su pueblo estarán asumiendo ese gran desafío. ¡No hay tiempo que perder! ¡Vendrá un nuevo amanecer! Con este cambio de época en la política nacional, bajo el Gobierno de Luis Abinader, se abren las puertas al nuevo liderazgo político, mientras que también se señala el fin del tiempo de los viejos líderes de la política criolla.