Política

Tony Peña, el PRD y su línea política electoral


Los partidos políticos son actores de primera línea en la democracia representativa, el PRD a lo largo de su siete décadas de existencia ha sido pieza clave, fundamental a favor del fortalecimiento de nuestra democracia. Ha sido el PRD la organización de primer orden en la recuperación de la democracia que hoy disfrutamos, ha jugado un papel estelar para facilitar la reconstrucción y fortalecimiento de nuestras instituciones.
El partido blanco en el transcurrir de su historia ha sufrido divisiones, enfrentamientos de su cúpula, disminución electoral, pero siempre está latente su influencia y peso político en la nación.
Nadie, absolutamente ningún dirigente ni grupo o tendencia a lo interno del PRD ha logrado superar su influencia determinante en la vida política republicana. Lo que se van terminan regresando a su casa, e incluso dirigentes connotados, ya al final de sus días regresan levantando el jacho y la bandera blanca del PRD.
Con Miguel Vargas como presidente y nuevo líder del PRD se ha abierto un proceso, acciones concretas para el fortalecimiento de la organización y el compromiso a las políticas establecidas y el respaldo a los ejes de institucionalización, democratización y transparencia institucional.
Las peleas, las rebatiñas, la desobediencia a la línea partidaria son cosa del pasado en el PRD.
Es de rigor las discrepancias, los cuestionamientos, más en un partido de historia democrática como el PRD, pero deben hacerse en el marco institucional, no público, en sus organismos, en el cara a cara con la dirigencia partidaria.
De no ser así el PRD, y los partidos en sentido general, pierden el objetivo de sus funciones que tradicionalmente han desempeñado.
Por la falta de disciplina, por las rebatiñas, por la no obediencia a la línea política y electoral los partidos vienen perdiendo aceleradamente la confianza de la ciudadanía, lo que causa en buena medida el alejamiento de las urnas por parte del electorado.
Y causa además el alejamiento, la apatía y el desinterés de los jóvenes.
Mi amigo Tony Pena Guaba, en todo su derecho y reconocimiento ganado, ha lanzado su candidatura presidencial por el PRD, lo cual abre una fuente de equilibrio, el espacio para el intercambio y la construcción creativa de otras alternativas en el partido.
 Tony Pena apuesta al crecimiento del partido, a una propuesta partidaria creíble. Hasta ahí está bien, muy bien, es su derecho.
Ahora bien, cuidado Tony con no ver la brecha grande entre el discurso y la práctica.
El PRD, después de la escisión que ha vivido, ha estado de la mano de su nuevo líder, Miguel Vargas en un proceso de cambio, de reformas, de modernización, apertura y adecuación a los nuevos tiempos, eso se ha ido trabajando con voluntad, con conocimiento.
Tony Pena ha sido pieza importante en ese proceso que vive el partido blanco, pero ahora, Tony se erige ahora como el salvador del partido, y no conforme con lanzar su candidatura, desarrolla un discurso que contradice la línea, la táctica política asumida por la organización en las pasadas elecciones de alianza electoral con Danilo MedinaPLD, y la construcción del Gobierno Compartido, y hasta donde se sabe el PRD no ha variado esa posición, y esa alianza es hasta el 2020.
Por lo que ningún dirigente puede desarrollar un discurso contrario a esa decisión partidaria, hasta tanto los organismos y la dirección, y la base del PRD decidan lo contrario.
Repito, Tony Pena tiene todo el derecho a desarrollar su plataforma política electoral en el PRD, pero no puede contrariar las directrices emanadas del mismo.
Por ese tipo de comportamiento es que los partidos políticos, la dirigencia política va perdiendo espacio y disminuye el porcentaje que vota por ellos.
Por eso es que según la encuesta Latinobarómetro, el porcentaje de personas en países de América Latina que dice no votar por un partido político ha ido aumentando hasta llegar a un 55% .
El tema de la democratización interna de los partidos tiene que ver también con el respeto a su línea política, electoral y programática asumida.
Los que más le convenía al proyecto de Tony Pena era asumir un “lenguaje común” en materia electoral en el PRD, de fortalecimiento, unidad y crecimiento del partido.
Hay que actuar de cara a cada realidad…
Bajo ninguna circunstancia el PRD puede permitir, por apetencia personales y de liderazgo, poner en peligro su disciplina, su proceso de modernización, su línea de trabajo político electoral.
Creo que mi amigo Tony Pena está equivocado buscando crecimiento bajo la sombrilla del disgusto de lo no nombrado en el Gobierno Compartido con Danilo_PLD.
Miguel Vargas ha demostrado que sabe del valor que tiene en las coyunturas actuales el construir coaliciones electorales, y las alianzas con los ciudadanos.
Miguel Vargas Maldonado, como político, como principal líder del PRD, como Canciller de la Republica ha entendido, ha comprendido las actuales transformaciones políticas y sociales de la región, el rol de las tecnologías digitales, las nuevas maneras de participación en democracia, respetando los estatutos, la disciplina y la línea política electoral que emanen de sus organismos partidarios.
Yo quisiera ver a Tony Pena, además de fortalecer su proyecto presidencial, asumir el respeto a la línea del PRD asumida en las elecciones pasadas, de las cuales son compromisorios los que ocupan posiciones electivas y la dirigencia nacional.
El fortalecimiento de los estatutos, principios y reglas de organización del PRD, su estructura orgánica y funcionamiento de los órganos partidarios, reclutamiento de nuevos miembros y la disciplina partidaria. Eso sí le daría valor y crecimiento a Tony Pena.