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23 de abril del 2021

Política

Politólogos dicen relevo no es un asunto de edad

Suedi León. Tres politólogos coinciden en que la renovación política que se promueve en el país no es un asunto de edad, sino de novedad en las propuestas. Ante un planteamiento del economista Andy Dauhajre publicado en la edición de ayer de elCaribe donde sostiene que la mayoría de los jóvenes políticos que quieren relevar […]




Suedi León. Tres politólogos coinciden en que la renovación política que se promueve en el país no es un asunto de edad, sino de novedad en las propuestas. Ante un planteamiento del economista Andy Dauhajre publicado en la edición de ayer de elCaribe donde sostiene que la mayoría de los jóvenes políticos que quieren relevar a los líderes “viejos”, generalmente otorgan mucha ponderación al costo político de las reformas, los analistas sostienen que la renovación va más allá de la edad y que es parte de la democracia. “No es un problema de edad, es un problema de que el que gobernó, gobernó. La democracia implica cambios, a veces se prueba para lo mejor y a veces se prueba para lo peor”, manifestó Espinal. Explicó que no se trata de cronología, sino de agotar los procesos políticos. “No se puede estar apostando a lo mismo, no importa si tiene 70 años. Hay que buscar la novedad, si sale peor, bueno, esa es la democracia. La democracia es un riesgo constante”, señaló la investigadora. “Una candidatura de Leonel Fernández, Danilo Medina o Hipólito Mejía para las elecciones del 2020 sería difícil, porque la sociedad dominicana va cambiando, porque la gente lo que busca es un gerente para que le solucione sus problemas y en este momento esas figuras que ya gobernaron, que ya la sociedad probó y tiene una sed de novedad, una sed de resolución de problemas que recetas viejas, no necesariamente son ya aplicables”, afirmó Rosario Espinal. Explicó que la novedad no es una “varita mágica” para solucionar los problemas, pero aporta entusiasmo. “Ni Hipólito Mejía, ni Leonel Fernández ni Danilo Medina entusiasman ahora mismo”, sugiere. En tanto que el politólogo Ricardo Pérez Fernández consideró que los líderes y los proyectos políticos deben evaluarse a partir de sus propuestas y su credibilidad para ejecutarlas. “Creo que es muy simplista y banal quien mide la idoneidad o la pertinencia de un proyecto político por la edad de quien lo encabece. Eso no es lo que importa. La juventud, en el ámbito de la política electoral, da la novedad, deseabilidad, y aplicabilidad de las ideas y las propuestas, y el entusiasmo con que el electorado las acoja, no simplemente la edad”. Por eso, planteó que la sociedad dominicana debe organizar las prioridades y aspiraciones “si es resolver nuestros problemas o lo que es lo mismo, exigir cambios de fondo, o si es simplemente cambiar las caras de aquellos que perpetúan nuestros problemas, lo cual sería anhelar un simple cambio de forma”, subrayó Pérez Fernández a elCaribe. “Si lo mejor lo ofreciera un aspirante de 40 años, ¡bienvenido sea!, si en cambio, lo hiciera uno de 80, pues la juventud habrá decepcionado a quienes aspiramos a un relevo político fundamentado en la sustancia”, afirmó. Compromiso de los “viejos” El catedrático universitario Leopoldo Artiles tiene otra punto de vista sobre el nivel de compromisos que tienen los políticos “viejos”, respecto al nivel de compromiso que podrían tener los políticos jóvenes. “Me refiero a compromisos y relaciones acumulados a lo largo de toda una vida que puede limitar mucho, en períodos de gobierno normales, el repertorio de medidas a tomar, excluyendo medidas de alto costo político que pudiera alienarle la lealtad de los sectores comprometidos con dicho político. En este caso, creo que el costo político para los políticos viejos sería mayor que para los políticos jóvenes, pues estos en principio tendrían menor nivel de compromisos y relaciones acumulados”. “Hay situaciones excepcionales” El profesor Artiles explicó que dos de los casos que menciona Dauhajre, los de Balaguer y Paz Estensoro, difícilmente puedan ser atribuidos a la razón “mayor edad/menor costo político”, pues corresponden a situaciones excepcionales en las que estos políticos, no por la edad, sino por no poder hacer otra cosa para conservar el poder, asumen un alto costo político. “Recordemos que Balaguer, en su inicio de período de diez años, cuando ya estaba bastante viejo, se resistió a darle continuidad a las reformas hechas por la administración del presidente Jorge Blanco, quien siendo relativamente joven (56 años) tomó medidas de muy alto costo político”, rememoró a elCaribe. Igualmente, analizó los casos de los expresidentes estadounidenses Bill Clinton y Barack Obama. “Clinton al inicio de su primer período, con apenas más de 40 años, tuvo que tomar una medida que le costó mucho, subir los impuestos para cerrar los déficit fiscales. Eso le costó a Clinton el Senado y la Cámara de Representantes dos años después. Obama, con 47 años, acometió la reforma del sistema de seguro de salud, también una costosa medida política. Como se vio, Obama también perdió las dos cámaras y su partido perdió muchas gubernaturas como asambleas estatales”.
Leopoldo Artiles dice la edad no es relevante al valorar el costo político.
 
Ricardo Pérez Fernández entiende que los líderes deben evaluarse por sus proyectos.

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