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17 de abril del 2021

Opinión

Por el buen nombre de la República

Miguel Guerrero. Las declaraciones del juez José Gregorio Bautista Vargas al periodista Félix Victorino de CDN, y publicadas íntegramente por el matutino Hoy, de que la presidenta de la Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia, Miriam Germán Brito, le había pedido intervenir a favor del narcotraficante Winston Rizik, apodado El Gallero, son muy […]




Miguel Guerrero. Las declaraciones del juez José Gregorio Bautista Vargas al periodista Félix Victorino de CDN, y publicadas íntegramente por el matutino Hoy, de que la presidenta de la Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia, Miriam Germán Brito, le había pedido intervenir a favor del narcotraficante Winston Rizik, apodado El Gallero, son muy graves por lo que la jueza está obligada a ofrecer al Consejo Nacional de la Magistratura y al país una explicación aclaratoria. El denunciante, ha dicho incluso que la magistrada llegó a ofrecerle dinero para que actuara a favor del narco, y que una instancia judicial superior, , que cita por su nombre, se habría negado a recibir su denuncia, bajo el alegato de que produciría un escándalo muy grande en el ámbito de la justicia. El juez sostiene que por el caso Estados Unidos le retiró la visa y que debido a su inocencia el presidente de la Suprema le había prometido actuar ante la embajada para que se le devolviera el visado, lo que no ha ocurrido todavía. La jueza Germán Brito aspira a ser reelegida en el alto tribunal y en el proceso de evaluación se quejó de que las preguntas del procurador de la República violaban el procedimiento, originando con ello protestas de los grupos políticos y de la sociedad civil que la consideran un ícono de la justicia. La denuncia del juez Bautista Vargas tiene que ser aclarada para tranquilidad de la jueza y la credibilidad del Consejo de la Magistratura y de la Justicia, por cuanto la relación de ella con otro supuesto delincuente que le construyó una vivienda vacacional, sin ser constructor, ni ingeniero ni arquitecto, ha despertado muchas dudas debido a que un expediente que lo involucraba habría sido conocido en la sala que ella preside. Lo que está pues en juego no es solo la honorabilidad de una jueza de largo y respetado ejercicio, sino la reputación y el buen nombre de la Justicia y de la República.

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