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13 de abril del 2021

Opinión

Predispuestos a delinquir y a la muerte

Ignacio Nova. El más reciente llamado del ministro de Salud Pública a las autoridades que compete, instando a limitar el tránsito en motocicletas durante los días fuertes del feriado navideño y de fin de año, no ha encontrado óhasta hoyó el eco que corresponde ni el apoyo secundado de quienes se han presentado raudos y […]




Ignacio Nova.
El más reciente llamado del ministro de Salud Pública a las autoridades que compete, instando a limitar el tránsito en motocicletas durante los días fuertes del feriado navideño y de fin de año, no ha encontrado óhasta hoyó el eco que corresponde ni el apoyo secundado de quienes se han presentado raudos y diligentes para aprobar el consumo de alcohol sin restricción de horario para el mismo período. Las festividades de Navidad y Año Nuevo son vistas así, en los términos que las abocetaron las palabras del ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas: un verdadero jolgorio. Una palabra sobre la cual la Real Academia de la lengua Española dice que es “Regocijo, fiesta, diversión bulliciosa”. Lo que ocurre entre nosotros con estos exabruptos, motos, conductores imprudentes y violaciones de las leyes del tránsito, va más allá de cualquier imaginable desafuero. Adquiere ribetes y extensiones bacanales. No relativas al dios Baco: por su tercera acepción de “Orgía con mucho desorden y tumulto”. Otra palabra que, también según www.rae.es, es primero “Festín en que se come y bebe inmoderadamente y se cometen otros excesos” y, segundo, “Satisfacción viciosa de apetitos o pasiones desenfrenadas”. Un resultado de conducta social y “ciudadana” que la imaginación shakesperiana abocetó con exactitud en la pieza dramática “Fiesta de una noche de verano”. Instar a los lectores a buscar y leer esta pieza dramática quizás sea pedir demasiado. Tal vez sea más fácil visualizar lo que decimos recurriendo a la obra pictórica óemblemática y trascendental por demásó que en el siglo XV realizó el artista holandés Hieronymus Bosch (El Bosco, n1450-Ü1516), titulada “Tríptico del juicio final” (1482 o 1516, óleo sobre tabla, 163.7 centímetros de alto por 242 cm de ancho, Academia de Bellas Artes de Viena, Austria). En ella, el artista expuso, más que el jolgorio, la orgía social en que vivían los ciudadanos europeos entonces. Una con ribetes de desenfreno desbordado y generalizado, en la que participaban seres con rasgos humanoides y demoníacos y que colindaba más con el concepto “aquelarre”, entendido como se debe: “Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas”. Aunque es el fundamento del discurso inquisidor, también lo es de la acción política civilizadora de la Iglesia, lo que obliga a apreciar el rol de esta institución en el surgimiento de los preceptos y antecedentes del Estado Moderno, especialmente cuando desde sus monasterios y relacionados, a la vez que se propiciaban vínculos con Tomás Hobbes y su “Leviatán”, se anclaban las bases del racionalismo científico a través del desarrollo del pensamiento lógico (“Tratado teológico-político”,1670) y, en el plano político, se restaba “científicamente” (desde la Filosofía) validez y justificación a la herencia consanguínea o deísta del Poder: “Tratado político” (1675-1677) para hacerlo emanar de la fuerza y el talento (Maquiavelo). Ambos preceptos toman cuerpo en las precitadas obras de Baruch, Benedict, Benito o Benedicto (de) Spinoza o Espinosa (n. Ámsterdam, 24 de noviembre de 1632 - ÜLa Haya, 21 de febrero de 1677). Ante la proliferación de principados y monarquías efímeras y guerreando entre sí, el único poder centralizado y homogéneo de la Europa de los siglos XIII-XIX era la Iglesia. Como tal, de ella emanaban los referentes sobre las conductas lícitas, al menos hasta que las constituciones y las leyes se hicieron cuerpos estatales a través del surgimiento de las diferentes expresiones del Estado moderno. Se evoca esta etapa embrionaria de la Ley en el Estado Moderno para reclamar el vigor y vigencia de la Ley en el Estado dominicano. Esto es, evitar la licuación del cuerpo jurídico que debe ser aplicado en sus vertientes de garantía, protección a favor de todos los ciudadanos y castigo para la anomia. Dada la imposibilidad del castigo moral que resulta de la consciencia crispada como expone Fiodor Mijailovich Dostoievski (n Moscú, 1821 - ÜSan Petersburgo, 1881) en “Crimen y Castigo” (1866) por las condicionantes culturales y los determinantes biológicos de la incivilidad y la psicopatía, como han estado hurgando estudios publicados en el Journal of Forensic Science (doi: 10.1111/1556-4029.12359) y ahora ratifica el ensayo “La contribución de la imagen cerebral a la compresión de la psicopatía”, de los doctores Jesús Pojul y Cols, publicado en el Vol 49, Núm 1, de la revista Medicina Psicológica (Psychological Medicine) Cambridge Unicversity Press (https://doi.org/10.1017/S0033291718002507). Este ensayo apunta directamente al rol del estrés en la vida temprana de las personas y al papel potencial de las hormonas androgénicas en el desarrollo de anomalías corticales que pueden propiciar la integración anómala de la emoción, es decir, producir un bloqueo aprendido de la autoexposición emocional y los límites éticos de los individuos, inclinándolos a la insensibilidad y a la subvaloración de los códigos y ordenanzas morales, legales y religiosas y valores que norman la conducta individual y colectiva en sociedad y grupos. Un descubrimiento que llama la atención a la psiquiatría social y forense. Y, al Estado, sobre la necesidad de endurecer el régimen de consecuencias junto al tratamiento de la población en riesgo. Entre esta población están nuestros jóvenes motoristas. Ya que sus formas de transitar por calles y avenidas evidencian su condición de permanente estado de excitación. Y eso, según el estudio señalado, al reducirles la sensibilidad y las emociones, los predispone a delinquir y, en el peor de los casos, a la muerte. Junto al ministro Sánchez Cárdenas, la ciencia advierte que hay que limitar que los jóvenes se expongan a estas experiencias. En moto, viven al filo de la muerte y ahí están las estadísticas. Especialmente porque pueden propiciar conductas psicópatas. Según los autores del referido estudio: “ÖUn tipo de personalidad que se caracteriza por una disfunción emocional insensible y una conducta desviada que afecta a la sociedad en forma de acciones que dañan a otros”.

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