República Digital - Indotel Anuncio

08 de mayo del 2021

Política

Primarias y convenciones

Quien introdujo las primarias en los partidos políticos dominicanos fue mi padre, Salvador Jorge Blanco. En 1981, cuando mi padre ganó la candidatura presidencial del entonces PRD, lo hizo gracias a la llamada “Fórmula de los 13” o “Fórmula Ovalle” que permitió votar a los integrantes de los Comités de Bases en un proceso de […]




Quien introdujo las primarias en los partidos políticos dominicanos fue mi padre, Salvador Jorge Blanco. En 1981, cuando mi padre ganó la candidatura presidencial del entonces PRD, lo hizo gracias a la llamada “Fórmula de los 13” o “Fórmula Ovalle” que permitió votar a los integrantes de los Comités de Bases en un proceso de selección del candidato presidencial, hecho nunca antes realizado en el país. Por supuesto, después se hizo la Convención Nacional de Delegados, para ratificar los resultados de las votaciones. De la “Fórmula de los 13” se pasó luego a las primarias cerradas mediante las cuales solo participan los militantes inscritos en el partido. Con algunas excepciones de primarias abiertas o semi-abiertas, lo cierto es que el sistema de selección de candidaturas tuvo avances notables hasta las elecciones de 2008. Ya para esta época, el plan del PLD de influenciar o penetrar otras fuerzas políticas se hizo más que evidente, como fueron las elecciones de 2012, obligando incluso a la creación de nuevas organizaciones políticas, como es el caso del PRM. Por ello, hoy más que nunca el derecho de la militancia ha vuelto a adquirir su relevancia. La diferencia con el pasado radica en que los partidos políticos son hoy “asociaciones privadas con funciones constitucionales”, tal como advierte el jurista español Ramón Entrena Cuesta, en la obra “Comentarios a la Constitución de la República Dominicana” (Mayo, 2012). El Artículo 216 de la Constitución es muy claro al establecer que “ su conformación y funcionamiento deben sustentarse en el respeto a la democracia interna y a la transparencia”, dos pilares esenciales. Sigue el jurista Entrena Cuesta, “la estructura y funcionamiento interno de los partidos han de ser democráticos, lo que se proyecta sobre la admisión y expulsión de afiliados; sobre el derecho subjetivo de los afiliados a la participación democrática; sobre el derecho de defensa y al debido proceso de los afiliados en procedimientos sancionadores; sobre la formación de la voluntad del partido “de abajo hacia arriba” y no al revés; sobre la selección de los candidatos para los procesos electorales; sobre el reconocimiento de corrientes internas o tendencias en el seno de los partidos… todo lo cual, recuérdese, se encuentra bajo el amparo del Tribunal Superior Electoral, conforme al artículo 214 de la Constitución”. Por ello es que urge adecuar la ley electoral vigente, y adoptar además la ley de partidos. Con ello se garantizará la soberanía de los militantes en cada partido, formalizando, lo que existe en la práctica, la celebración de primarias y de convenciones. Orlando Jorge Mera .

Noticias destacadas