República Digital - Indotel Anuncio

12 de mayo del 2021

Opinión

…Pura hipocresía

César Medina. Lobarnechea1@hotmail.com. Claro que la política hay que adecentarla, asumirla como un ejercicio ético de servicio social que plantee transformaciones a la estructura del Estado para que las riquezas que generan los pueblos sean mejor distribuidas y que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez menor. Como ejercicio académico eso suena bonito, […]




César Medina.
Lobarnechea1@hotmail.com.

Claro que la política hay que adecentarla, asumirla como un ejercicio ético de servicio social que plantee transformaciones a la estructura del Estado para que las riquezas que generan los pueblos sean mejor distribuidas y que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez menor.

Como ejercicio académico eso suena bonito, es lo ideal, lo deseable, lo justo. Pero la realidad es otra. Y por eso la política tendrá que reinventarse porque no se trata ya de que cambiando el sistema de gobierno se modifica la realidad social, de que habrá menos hambre, desaparecerán los problemas de educación, de salud, de inequidad, de desigualdad…

… De ahí parten siempre las utopías que terminan en frustraciones colectivas y en retrocesos sociales y económicos. El ejemplo más reciente tiene apenas un siglo: la Revolución de Octubre, el auge del socialismo, la Guerra Fría, la imposición capitalista.

Desde que se tienen registros de la humanidad, el hombre ha luchado por sus conquistas básicas: primero por la subsistencia, luego por la jerarquía tribal —que equivale hoy al liderazgo político y social—, y después por el ascenso al poder en sus diferentes manifestaciones. O sea, las ambiciones individuales han sido norma de la existencia humana.

Con el tiempo ha llegado todo tipo de organización social con el propósito de colectivizar las decisiones en cualquier ámbito de la vida, pero la política permanece en el centro como elemento ordenador del bien común. El problema empieza cuando ese principio básico es desnaturalizado en provecho personal, egoísta, hipócrita…

¡… Maniqueísmo puro!
A veces resulta oportuno hacer ejercicios de eventualidades que pudieron haber sido y no son. Por ejemplo: ¿En qué punto estuviéramos hoy si el pasado candidato presidencial del PRM, Luis Abinader, hubiera ganado las elecciones pasadas? ¿Qué habría pasado en los últimos cinco meses que él llevara como Presidente? ¿Cuál habría sido su actitud frente al escándalo de la Odebrecht? Al margen del fanatismo político que regularmente invalida la objetividad de un análisis tan insustancioso como irreal, la conclusión más favorable para Abinader es de que afortunadamente para el país, él perdió por casi 30 puntos porcentuales de Danilo Medina… De haberle estallado en las manos el granadazo de Odebrecht ¿habría podido él, Abinader, poner en marcha el Ministerio Público? ¿Habría podido llamar a un interrogatorio por 13 horas al empresario Ángel Rondón? Oh, ¿y las colindancias políticas, empresariales, los conflictos de capitales que le respiran en la espalda al PRM…? La política —lo decía el profesor Bosch en su época de mayor lucidez—, hay que ejercerla con un mínimo de seriedad… “Porque, a fin de cuentas, la verdad es como el corcho: siempre flota”.

Les dio a todos…
Los empresarios como Ángel Rondón tienen muchos amigos, sobre todo en el partidismo tradicional. Pero esos amigos son muy especiales si aspiran al poder con alguna posibilidad. En las pasadas elecciones –y en las anteriores, y en las otras y en las de más atrás…–, esos amigos especiales abundaron. Y todos –¿se oyó bien?–, todos recibieron apoyo financiero de Rondón.

Algunos de ellos que le llamaban –y aún le llaman– “El Jabao”, tienen una cercanía muy especial con Ángel Rondón y tal vez es lo que explique que no hayan fijado posición sobre el escándalo de Odebrecht a pesar de que le retumba el oído cada cinco minutos.

El problema, repito, es de colindancias políticas, que en el mejor de los casos provoca silencios y en muchos otros causa vergüenza escuchar a gente hablar con tanto desparpajo teniendo los bolsillos llenos… ¡… Porque con esos US$92 millones, hasta algunos chiquitos fueron boroneados!

Noticias destacadas