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16 de abril del 2021

Política

Qué Se Dice: Querido Barrilito

Como algunos sospechábamos, el primer tropezón del ambicioso plan anunciado por el presidente Luis Abinader para que podamos tener un Estado mas transparente, donde la corrupción no encuentre espacios ni cómplices, ha sido el Barrilito, la expresión más acabada y perversa del clientelismo que ha desnaturalizado las funciones de nuestros legisladores. Tanto ha sido el […]




Como algunos sospechábamos, el primer tropezón del ambicioso plan anunciado por el presidente Luis Abinader para que podamos tener un Estado mas transparente, donde la corrupción no encuentre espacios ni cómplices, ha sido el Barrilito, la expresión más acabada y perversa del clientelismo que ha desnaturalizado las funciones de nuestros legisladores. Tanto ha sido el ruido provocado por los que se oponen a que se elimine esa aberración, que además crea una competencia desigual y antidemocrática en favor del senador que aspire a reelegirse, que no ha permitido que la opinión pública dimensione la relevancia y el alcance de otras medidas anunciadas por el mandatario, como lo es fortalecer constitucionalmente la independencia del Ministerio Público que tanto hemos aplaudido, pero que puede ser revertida de un decretazo por un nuevo encargado del Poder Ejecutivo. Los que mas alto se han quejado son los senadores de la oposición, a tal punto que los voceros de las bancadas de la Fuerza del Pueblo y el PLD han calificado –con evidente exageración– como una “catástrofe” para los habitantes pobres de sus demarcaciones su eliminación. Pero tampoco quieren renunciar al Barrilito, aunque hasta ahora solo refunfuñen entre dientes, los senadores del oficialista PRM, de lo que puede dar testimonio Faride Raful, vocera de la bancada, quien se ganó la ojeriza de sus compañeros por tratar de empujar un proyecto para prohibirlo. Eso quiere decir que si depende de los propios senadores, que alegan ser los únicos que pueden decidir su suerte, el odioso Barrilito se mantendría. A menos que el mandatario logre convencer a los legisladores de su partido, que son mayoría en la Cámara Alta, de lo costoso que puede resultar, políticamente hablando, que hagan naufragar sus esfuerzos por transparentar el uso de los recursos públicos que anunció con tanta fanfarria desde el Palacio Nacional. Por Claudio Acosta.

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