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21 de abril del 2021

Mundiales

«¿Qué tipo de alianza es esta?»: Erdogan condena las sanciones de EE. UU. contra Turquía

Oficina de Prensa de la Presidencia de Turquía / Handout vía Reuters Archivo: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se dirige a los legisladores de su gobernante Partido AK durante una reunión en el Parlamento en Ankara, Turquía, el 30 de octubre de 2019. Ankara cuestiona que su aliado en la OTAN haya sancionado a la […]




Oficina de Prensa de la Presidencia de Turquía / Handout vía Reuters Archivo: El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se dirige a los legisladores de su gobernante Partido AK durante una reunión en el Parlamento en Ankara, Turquía, el 30 de octubre de 2019. Ankara cuestiona que su aliado en la OTAN haya sancionado a la Industria de Defensa turca por comprar un sistema de defensa antiaérea desarrollada por Rusia. Mientras Estados Unidos ve los antimisiles S-400 como una amenaza a la seguridad, Turquía defiende la compra como una opción para desarrollar sus propias capacidades militares. “Esta decisión es un ataque directo y hostil contra los derechos soberanos de nuestro país”, dijo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan en su primer pronunciamiento tras las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos. El Gobierno de Donald Trump sancionó el pasado 14 de diciembre a la Dirección de la Industria de Defensa de Turquía, a su jefe Ismail Demir y otros tres empleados por comprar los sistemas de defensa de misiles rusos S-400. Esto implica que ahora Estados Unidos prohíbe los visados de esas personas y además suspende todas las licencias que permiten a las empresas de su territorio exportar armas a Turquía. En palabras más simples, la decisión supone un duro revés para los turcos, pues Estados Unidos es su segundo mayor proveedor de armamento por encima de Rusia, según las estadísticas del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri, por sus siglas en inglés). Otro de los puntos más complejos es que tanto Turquía como Estados Unidos son aliados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y es poco usual que haya sanciones entre los miembros de esa organización. Por eso, Erdogan lanzó en la alocución de este miércoles la pregunta: “¿qué tipo de alianza es esta?” y advirtió que todo es una estrategia estadounidense. “El verdadero objetivo es bloquear los avances que nuestro país inició recientemente en la industria de la defensa y volver a hacernos absolutamente dependientes de ellos (de EE. UU.)”, agregó el mandatario turco. Además, Erdogan señaló que intentarán encontrar una solución, sin especificar de qué se trataría.
Rusia, en el centro de la polémica por el sistema de defensa antiaérea Las relaciones entre estos dos miembros de la OTAN están resquebrajadas por las eternas reservas de Estados Unidos hacia los negocios relacionados con Rusia. El año pasado, Turquía adquirió por 2.500 millones de dólares el sistema de defensa antiaérea S-400, una de las insignias de última generación de la industria militar rusa. Desde que Ankara estaba planeando la compra, el Gobierno Trump le advirtió que dicho sistema representaba una amenaza para los aviones estadounidenses de combate F-35 y en general para la defensa de los miembros de la OTAN. “Estados Unidos dejó en claro a Turquía al más alto nivel y en numerosas ocasiones que su compra del sistema S-400 pondría en peligro la seguridad de la tecnología y el personal militar estadounidenses y proporcionaría fondos sustanciales al sector de defensa de Rusia, así como el acceso ruso a las fuerzas armadas turcas y la industria de defensa”, justificó Mike Pompeo, el secretario de Estado de EE. UU., al anunciar las sanciones. Washington cree que esta transacción le permite a las fuerzas militares de Moscú mejorar sus objetivos sobre las capacidades aéreas occidentales. Pero Erdogan no solo prosiguió con la compra, sino que ratificó su postura en octubre de este año, al anunciar que Turquía estaba lista para ensayar el armamento. Trump intentó postergar las sanciones contra Ankara Aunque finalmente la Administración estadounidense impuso las sanciones contra los turcos en cuestión, en realidad fue una decisión que intentó postergar. De hecho, fue una movida presionada por el Congreso de Estados Unidos. A través de la ley de presupuesto de defensa de 2021 que aprobaron la semana pasada, los congresistas le dieron un plazo de un mes a Trump para que sancionara económicamente a las personas en Turquía que participaron en la adquisición de los antimisiles. La exigencia parlamentaria se basó en la ‘Ley de lucha contra los adversarios estadounidenses mediante sanciones’ (Caatsa, por sus siglas en inglés), una normativa vigente desde 2017 que castiga las transacciones consideradas perjudiciales para los intereses de Estados Unidos. Antes de que el Congreso se lo ordenara, Trump se había abstenido de sancionar a sus aliados turcos y expresó su simpatía por el presidente Erdogan. Incluso, cuando Pompeo anunció las sanciones el pasado 14 de diciembre, intentó mantener una buena relación con el país. “Turquía es un aliado valioso y un socio de seguridad regional importante para los Estados Unidos, y buscamos continuar nuestra historia de décadas de cooperación productiva en el sector de defensa eliminando el obstáculo de la posesión del S-400 de Turquía lo antes posible”, dijo Pompeo. Pero también mantuvo una línea roja. “Estados Unidos no tolerará transacciones significativas con la defensa y sectores de inteligencia rusos”. A pesar de que este episodio tensiona aún más la diplomacia entre el país norteamericano y Turquía, Erdogan se mantiene en su postura de que Ankara compró la defensa rusa porque Estados Unidos se negó a venderle misiles Patriot. Además, el presidente turco ya se había quejado de que el Gobierno Trump mantiene una doble postura, pues no ha criticado a Grecia, otro miembro de la OTAN, por su compra del sistema de defensa ruso S-300. A las tensiones por la compra del equipo militar se suman las acciones militares de Turquía en Siria, su respaldo a Azerbaiyán en el conflicto con Armenia y sus disputas en el Mediterráneo oriental; posiciones todas de las que Estados Unidos se ha alejado. Con AFP, AP y Reuters

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