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13 de mayo del 2021

Opinión

¿Quién mató a Blas Olivo?

Dicen que fue un crimen de Estado. Me niego a creerlo… Hace casi cuatro años del secuestro, tortura y asesinato del periodista Blas Olivo, oriundo de Bonao, donde se encontró su cadáver. ¿Por qué lo mataron? ¿Quién es el responsable intelectual? ¿Quiénes fueron los sicarios que le provocaron la muerte? ¿Los cuatro sujetos detenidos y […]




Dicen que fue un crimen de Estado.
Me niego a creerlo…
Hace casi cuatro años del secuestro, tortura y asesinato del periodista Blas Olivo, oriundo de Bonao, donde se encontró su cadáver.

¿Por qué lo mataron? ¿Quién es el responsable intelectual? ¿Quiénes fueron los sicarios que le provocaron la muerte? ¿Los cuatro sujetos detenidos y que guardan prisión preventiva desde entonces? ¿Por qué lo mataron? ¿Qué intereses estaba lesionando el comunicador social? ¿Por qué el Ministerio Público ha permitido que tan horrendo crimen quede en el silencio y el olvido que provoca el tiempo?
No creo que la muerte del colega Olivo fuera casual; que se tratara de algo fortuito, ni accidental, que estuviera en el lugar equivocado a la hora equivocada. Los hechos parecen decir que no, que se trató de una muerte planificada, que alguien quiso quitarlo del medio, “darle pa’bajo”. De otro modo hace tiempo el juicio habría adquirido el carácter de la cosa irrevocablemente juzgada condenando a los responsables a 30 años.

Durante estos cuatro años se han producido 317 reenvíos, en la mayoría de las veces sin necesidad, lo que demuestra el interés por mantener el caso en un limbo jurídico. Nadie quiere hacer justicia.

Las autoridades no llevan a los imputados a las audiencias, los abogados se valen de cualquier chicana para evitar la continuación del proceso sabiendo que no hay interés por solucionar el crimen.

Los integrantes de la “poderosa banda”, integrada por agentes policiales y militares que se dedicaba al sicariato, atracos, robo de vehículos, secuestros, etc., en la Región Norte, según las investigaciones preliminares de la Policía, están presos, pero, según dicen, en condiciones privilegiadas. Son presos preventivos aún.

El tiempo va pasando. La familia clama justicia; el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y el Colegio de Periodistas, colegas y amigos, exigen que se agilice el proceso. Lo hicieron desde el momento en que se produjo la trágica noticia. El Partido Revolucionario Moderno también se unió a las voces que claman justicia para el jefe de prensa de la Junta Agroempresarial Dominicana, pero nadie les hace caso.

Los días se convirtieron en semanas, las semanas en meses y los meses en años. Pronto hará cuatro años del crimen, luego serán cinco, seis… ¿Hasta cuándo habrá que esperar? ¿Cuándo esa “página en blanco” será llenada con una sentencia ejemplar? Ojalá, como en el crimen de Orlando Martínez, no haya que esperar por décadas.

Ojalá también que los deudos del periodista no se dejen vencer por el tiempo y sigan reclamando que los culpables, tanto material como intelectual, terminen con sus huesos en la cárcel. Justicia tardía es justicia denegada.

Por:

Juan Taveras Hernández .

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