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11 de abril del 2021

Opinión

Razón del veneno

César Medina. Dos noticias –ambas malas para los partidos de oposición y los grupos sediciosos que los secundan–, explican la perversidad que anida el propósito de vincular al presidente Danilo Medina con el caso Odebrecht a pesar de que no existe una sola evidencia que pueda sustentar acusación tan peregrina. Una de esas noticias es […]




César Medina.
Dos noticias --ambas malas para los partidos de oposición y los grupos sediciosos que los secundan--, explican la perversidad que anida el propósito de vincular al presidente Danilo Medina con el caso Odebrecht a pesar de que no existe una sola evidencia que pueda sustentar acusación tan peregrina. Una de esas noticias es contundente: Joao Santana, el publicista brasileño que trabajó en la campaña del PLD, negoció con el Ministerio Público de su país un pacto de colaboración para revelar bajo juramento no sólo el dinero que recibió para pagar campañas electorales de la región sino también cómo lo distribuyó… ¿Saben qué dijo? Dijo que ni Odebrecht ni nadie que él supiera financió ni siquiera con un real la campaña electoral de Danilo, y que su trabajo como asesor de la candidatura peledeísta se pagó totalmente con las finanzas de las dos campañas electorales en que participó. No podía haber una declaración de descargo tan contundente a favor del presidente Medina como la de Joao Santana… Porque fue él quien distribuyó la mayor parte de los recursos que aportó Odebrecht en por los menos cinco países de la región para agenciarse obras de infraestructura. Pero esa no es la única mala noticia que recibieron al comenzar esta semana los grupos sediciosos y la oposición. En los próximos días saldrán tres encuestas de posicionamiento electoral y un barómetro para medir la aceptación del discurso presidencial del pasado 27 de febrero donde se demuestra que la popularidad de Danilo no ha sido mellado por la campaña contra la impunidad. En una de esas encuestas se miden escenarios indistintos, donde Danilo comparado con Hipólito Mejía registra 62.5 a 27.4 por ciento; medido frente a Luis Abinader, Danilo aparece con 56.5 a 37.5. Otros escenarios miden a Hipólito contra Leonel, y el resultado es Hipólito, 35.2 y Leonel, 48 por ciento. Cuando se miden Leonel y Abinader, el resultado es el siguiente: Abinader, 49.3; Leonel, 41.5. … Erosionarlo ahora El propósito está claro: erosionar la popularidad de Danilo no sólo para sacarlo de la competencia electoral en la que no participa, sino para que no pueda catapultar la candidatura de su partido en el 2020. Como se puede observar, en las mediciones que acaban de hacerse de los principales aspirantes a la candidatura presidencial de los dos principales partidos, sólo Danilo excede el 50 por ciento de aceptación. Y en ese mismo escenario, Abinader tiene el mismo apoyo popular que registró en las elecciones del 15 de mayo del año pasado: 37 por ciento. La evidencia de que Danilo conserva esos elevados índices de popularidad, demuestra que la campaña en su contra ha fracasado. El ruido de la calle no ha mellado la aceptación que tiene Danilo en los sectores populares, y está claro que el intento de involucrarlo en el escándalo de Odebrecht está proyectado a las elecciones de 2020 en el entendido de que ante la debilidad de la oposición, pudiera existir la necesidad de que Danilo vaya a otra reelección… … Un serio dilema Los dirigentes del Partido Revolucionario Moderno que después de las elecciones de mayo se aliaron a los grupos pequeños derrotados, jamás alcanzaron a dimensionar el carácter díscolo de esa dirigencia política minoritaria. Frente al hecho cierto de que Abinader no logra crecer en la aceptación popular --razón por la que Hipólito Mejía apresuró su candidatura--, esos grupos contestatarios han comenzado a buscar alternativa explorando la posibilidad de que el viento de cola que va dejando Odebrecht, haga colapsar el sistema de partido. La idea es que surja una “cara nueva”… ¡Una aventura!

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