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08 de mayo del 2021

Opinión

Reducir calidad no es la solución para educación

Por: Marien Aristy Capitán La discusión en torno a la calidad de la educación data de muy viejo. Es tanto lo que se ha insistido que esa fue una de las promesas de Luis Abinader cuando quería convencernos de que él representaba el cambio. “La educación de calidad es un derecho ciudadano”, decía su programa […]




Por: Marien Aristy Capitán

La discusión en torno a la calidad de la educación data de muy viejo. Es tanto lo que se ha insistido que esa fue una de las promesas de Luis Abinader cuando quería convencernos de que él representaba el cambio. “La educación de calidad es un derecho ciudadano”, decía su programa de Gobierno y agregaba que “para el PRM la educación de calidad es una prioridad y el pueblo dominicano la convirtió en un estandarte de lucha con su legítima demanda del 4% del PIB para la educación, al doblegar la voluntad del oficialismo”.


Ese mismo espíritu ha adornado las declaraciones del Presidente en diversas ocasiones. Por ello, sorprende que el Mescyt vaya a revisar las exigencias que hacen a los aspirantes a la carrera magisterial porque pocos logran entrar al “magisterio de excelencia”, programa con el que formarían a 20,000 maestros pero que solo egresó a 370 de los 5,000 que ingresaron.

Como los resultados de este programa han sido tan pobres, las universidades se han quejado del examen de admisión y el Mescyt revisará la normativa.


Al leerlo, cabe preguntar: ¿el ministerio bajará el rasero y se ajustará a la mediocridad?
Daría vergüenza que el ministro Franklin García Fermín, exrector de la universidad más antigua del Nuevo Mundo, caiga en ese juego para complacer las apetencias del negocio de la educación. ¿Ese es el cambio que nos van a dar?


Es una pena que la sociedad esté tan chocada con el asesinato de los pastores y la creación de la comisión de reforma policial que no ha reparado en esto. Urge evitar que se retroceda. Necesitamos más calidad en la educación, no menos. Si faltan, importemos buenos maestros.

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