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19 de abril del 2021

Economía

Relaciones EEUU-China (XII)

Juan Guiliani Cury Uno de los as­pectos que vientos van y vientos vie­nen en las re­laciones de Estados Unidos y China ha sido el tema de la moneda china, el yuan o renminbi, y su papel en el co­mercio internacional. Ha ha­bido una seria preocupación no solo de Estados Unidos si­no de otros importantes so­cios […]




Juan Guiliani Cury
Uno de los as­pectos que vientos van y vientos vie­nen en las re­laciones de Estados Unidos y China ha sido el tema de la moneda china, el yuan o renminbi, y su papel en el co­mercio internacional. Ha ha­bido una seria preocupación no solo de Estados Unidos si­no de otros importantes so­cios comerciales que se han quejado de la manipulación del yuan como instrumen­to de presión cambiaria ver­sus el dólar norteamericano u otra divisa fuerte de uso in­ternacional. En términos de intereses geopolíticos, la dis­conformidad de Washing­ton y sus aliados comercia­les, es que Pekín ha hecho uso de una política estratégi­ca de devaluaciones inferidas del yuan que afectan la com­petitividad de dólar que co­mercia con China. Otro tema sensitivo a los asuntos cam­biarios, es que China piensa introducir una cripta divisa o yuan digital que podría in­clinar el equilibrio monetario global a favor de la potencia asiática en perjuicio del dó­lar, la moneda de supremacía del comercio mundial. China ha introducido un concep­to de petroyuan que aplicó a las compras que hace China al petróleo ruso, medida que en cierto modo se ha exten­dido a clientes como, Irán, Venezuela y Angola. El yuan ha sido una manzana de dis­cordia entre el Tesoro norte­americano y el Banco Central de la RPCH. En los dominios comerciales, no es tampo­co un secreto que China pro­mueve su influencia econó­mica y cultural dentro de los acuerdos comerciales de las naciones del sudeste asiáti­co. Estados Unidos, aunque la administración Trump de­cidió abandonar el 23 de ene­ro 2017 su membresía en el Acuerdo Transpacífico de Co­operación Económica, dejó, sin embargo, las puertas en­tre abiertas para un eventual reingreso a este estratégico pacto de 12 naciones respon­sables del 40% de las expor­taciones mundiales. La otra estrategia diplomática nor­teamericana sería concertar una amplia alianza de coope­ración y comercio de alcance Transatlántico con sus socios europeos, y otro convenio complementario con Lon­dres, su estrecho aliado mili­tar y comercial anglo europeo ya consumado el Brexit.

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