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20 de abril del 2021

Opinión

Reparto indignante

No fue esa la intención del Gobierno, desde luego, pero el reparto masivo de canastas y cajas navideñas a los más necesitados, un deprimente y lastimoso espectáculo que pone al desnudo la indignidad de esas dádivas interesadas de los políticos mejor conocidas como clientelismo, evidencian una pobreza desesperada que contradice el discurso oficial de bonanza […]




No fue esa la intención del Gobierno, desde luego, pero el reparto masivo de canastas y cajas navideñas a los más necesitados, un deprimente y lastimoso espectáculo que pone al desnudo la indignidad de esas dádivas interesadas de los políticos mejor conocidas como clientelismo, evidencian una pobreza desesperada que contradice el discurso oficial de bonanza y bienestar del que supuestamente disfruta una sociedad que, según el presidente Danilo Medina, va camino a convertirse en un paraíso de la clase media. Quienes han tenido la oportunidad de ver, a través de los videos que circulan en redes sociales y noticieros, lo que ocurre en esos repartos, muchos de los cuales han tenido que ser suspendidos debido el caos que ha provocado una turbamulta que no respeta ni los macanazos, solo tiene la opción de indignarse. Para colmo, ya circulan insistentes rumores sobre el mercadeo irregular de esas cajas, que estarían siendo vendidas por trasmano a comerciantes que luego las vuelven a vender al Gobierno. Un negocio redondo que garantizaría grandes ganancias a los involucrados, sobre todo cuando se piensa que el Gobierno tiene programado distribuir un millón 350 mil canastas y 300 mil cajas navideñas, con una inversión de RD$1,400 millones. No ha sido la intención del Gobierno, insisto, que su declarado propósito de llevar algo de comer a las mesas de los más pobres el Día de Nochebuena se convierta en motivo de vergüenza colectiva o, peor todavía, en otra fuente de corrupción y escándalo. Lamentablemente, eso es lo que está ocurriendo, lo que nos obliga a preguntarnos si vale la pena seguir invirtiendo tanto dinero público en patrocinar un espectáculo tan denigrante. Por: Claudio Acosta.

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