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12 de abril del 2021

Política

“Revolución” electoral

Aquí hay una “revolución” educativa y también una “revolución” electoral, y esta última opera como la madre y padre del gran asalto a instituciones constitucionalmente conformadas para ser articuladas por corporaciones políticas-económicas, a manera de dictadura corrupta y corruptora. La JCE y la TSE, ahora danilistas, arbitrarán la revolución que vuelve a ser promovida por […]




Aquí hay una “revolución” educativa y también una “revolución” electoral, y esta última opera como la madre y padre del gran asalto a instituciones constitucionalmente conformadas para ser articuladas por corporaciones políticas-económicas, a manera de dictadura corrupta y corruptora. La JCE y la TSE, ahora danilistas, arbitrarán la revolución que vuelve a ser promovida por sus grandes beneficiaros: partidos del sistema, candidatos potenciales, inversionistas en el negocio, massmedia… Sus opciones presidenciales, para variar, son Danilo y Leonel e Hipólito y Abinader, con fuerzas de sustentación duchas en esa lides: PLD, PRD, PRSC y PRM y adláteres. Otros/as son adornos y es difícil explicar el porqué si no revolucionan deciden servirle de bosais a unos comicios viciados. La revolución electoral del 20-20 cuenta con fondos millonarios del Estado, distribuidos con alta dosis de ventajismo a favor de los mejores galardonados en revoluciones anteriores; cuenta con inversionistas de alto calibre que operan en función de escalas de probabilidades y asociaciones delictivas, con lógica rentista y espíritu de usura (meto allí para sacar más): como hizo Odebrecht. Cuenta, además, con expertos en lavado de todo tipo. Dispone de especialistas en clientelismo, compra de partidos sanguijuelas, fraudes estructurales, fraudes coyunturales, encuestas tramposas, recursos de Gobierno, alcaldías, barrilitos… dólares de la CIA y otras agencias de buena reputación. Promueve en su seno ladrones, acosadores, abusadores, tránsfugas, violadores, riferos, lavadores, racistas, fascistas, trujillistas, balagueristas y perre y pele-balagueristas. A sus principales protagonistas y beneficiarios les encantan mentir y plegarse al coloniaje, pero sobre todo aman la búsqueda de privilegios y fuentes de robo. En esa revolución definitivamente no cabe el movimiento Marcha Verde-MV, ni directa ni indirectamente. Ni aupando la Coalición, ni pactando con los partidos. Su rol es incompatible con ella. Surgió para ponerle fin a la impunidad, que precisamente el sistema de partidos sabe reciclar cada cuatro años por esa vía. Por eso se cayó la pretensión de auspiciar desde MV un compromiso con los partidos. Igual el intento de superponerle a ella la Coalición electoral pro PRM. Eso no camina, porque el pueblo verde no es tonto para creer que se le puede poner fin a la impunidad aliándonos a los que la han auspiciado para enriquecerse en libertad. Lástima que algunos rostros y sectores políticos y sociales, que se destacaron en el accionar de MV, insistan en candidatearse y legitimar esta nueva “robolución”. Pero hay que procurar que lo hagan por cuenta propia. Un divorcio necesario y sin rencores.

Por:

Narciso Isa Conde .

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