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17 de abril del 2021

Opinión

Rivalidad y competencia en la política.-

  El 5 de febrero del año 1985 yo escribí en el periódico El Nuevo Diario, en su página 11, con este mismo título, párrafos que voy a reseñar este domingo, con el permiso de mis fieles lectores. Inicié mi exposición con esta frase: “Cuanto más insegura sea la situación económica de una persona más […]




  El 5 de febrero del año 1985 yo escribí en el periódico El Nuevo Diario, en su página 11, con este mismo título, párrafos que voy a reseñar este domingo, con el permiso de mis fieles lectores. Inicié mi exposición con esta frase: “Cuanto más insegura sea la situación económica de una persona más se inclinará a enfrentar los problemas mediante reacciones emocionales incontrolables”, Juan Bosch. Permítanme citar textualmente mi propia columna, de ese momento, y para ello utilizaré las comillas, de las cuales abuso con mucha frecuencia. “Las demandas judiciales, los insultos, las traiciones, han tomado un ritmo y una frecuencia inusitada en los últimos meses. Algunos opinan que este fenómeno constituye un reflejo psicológico de la profunda crisis socio-económica en que vivimos”. “Analizar los determinantes sociales de estos comportamientos no es mi objetivo, sino incursionar en algunas características psicológicas y sociales de la rivalidad y la competencia entre los seres humanos.”. “La tendencia a rivalizar y a competir se inicia en el hogar, en donde los hermanos, desde muy pequeños, compiten por obtener la preferencia de sus padres. Esta tendencia persiste en la vida escolar, en donde la carrera por conseguir los primeros puestos, las mejores notas y reconocimientos de sus profesores, nos convierte en gladiadores”. “Ya de adultos, nos involucramos en una tremenda competencia en el plano académico, laboral, deportivo, profesional, y político”. “¿Qué es lo que se ambiciona? Poder, Seguridad, Dinero, Amor, Reconocimiento”. ¿Cómo y por qué se compite en nuestro medio? “Se compite con el mobiliario de la casa, con la vestimenta, por el tipo de carro que utilizas etc.” Creo que en esa época no teníamos celulares, ni tantas yipetas, ni tantas armas de guerra… tampoco a Odebrech… ¿Cómo se cómpite en el área laboral? En el artículo citado dije: “Siendo amigo del jefe; b) estar recomendado directamente desde la presidencia “ y, agrego yo ahora, “el hombre es un importante dirigente político”…. Pero, ¿en qué priva la gente?, quiero decir: ¿de qué es que hace gala? Sponsored Iraquí gana gran lotería de EE.UU....¡desde Bagdad! Y los latinos quieren seguir sus pasos Escribí de forma descarnada, que la gente exhibía tres conductas para imponerse en la competitividad social ( cito): “Privar en rico”. “Ostentar la condición de amigo del presidente de turno”; y “Dársela de bravo”, queriendo decir que el sujeto da una apariencia de valiente, arrojado o con “pelotas” para enfrentar situaciones difíciles”. Yo estoy desempolvando viejos artículos tratando de explicarme cómo un colectivo de seres humanos, que obtienen en la preferencia de su país y varios años gobernando parecen encaminarse a una división. ¿Eran votos reales o era la necesidad de un cambio? ¿Qué es lo que se busca? ¿La interlocución con los que distribuyen los recursos del Estado? ¿Beneficiarse, conseguir dinero, contratas, comisiones, complicidades y otras triquiñuelas, con el cómodo rol de fiero opositor?. Una de las lecciones sociológicas y psicológicas más profundas y desgarrantes se está produciendo en observar la gran carga de frustraciones y enemistades que arrastramos. Demasiadas frustraciones; tantas traiciones y tantas deslealtades no son explicables solo con las herramientas de la psicología social. Han transcurrido 3 años; lo que expresé entonces apunta a que hemos retrocedido en los aspectos de moralidad simple y en las formas de hacer y participar en la política. Por: CESAR MELLA.

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