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17 de abril del 2021

Política

Rol de Reinaldo

Luis Encarnación Pimentel. Nuestro país solo podrá ser grande, fuerte y diferente, cuando los dirigentes y responsables de cada área de la función pública cumplan celosamente -cargando pesado y sin importar consecuencias- con el rol que le asigna la ley, y en atención a una cultura de fortalecimiento institucional. ¿Cuántos aquí cumplen -y han cumplido- […]




Luis Encarnación Pimentel.
Nuestro país solo podrá ser grande, fuerte y diferente, cuando los dirigentes y responsables de cada área de la función pública cumplan celosamente -cargando pesado y sin importar consecuencias- con el rol que le asigna la ley, y en atención a una cultura de fortalecimiento institucional. ¿Cuántos aquí cumplen -y han cumplido- con eso, teniendo bien claro y como línea de comportamiento que la Constitución y las distintas leyes que norman nuestra sociedad, son para cumplirlas y para hacerlas cumplir? Las interpretaciones o los acomodos, según circunstancias o conveniencias  políticas o personales, no son buenas en ninguna época. A fin de cuentas, generan confrontaciones estériles, abren heridas innecesarias y dejan grandes lastres que impiden avanzar y que en el país haya paz social. Por ejemplo, el tema de los intentos o los impulsos a favor de la reelección del presidente de turno, en distintos tiempos, siempre ha sido oportunista e irresponsablemente manejado por los clanes con el control del poder, sin pensar en daños a la institucionalidad democrática, en los fracasos partidarios y, mucho menos, en como pudieran quedar ante la historia los protagonistas de acciones controversiales en un determinado momento. Para los acólitos, los seguidores a ciegas de un líder  o los  alabarderos de la ocasión, esto último sería lo que menos importa. Luego, ante el fracaso o la inviabilidad de un proyecto que pudiera ir contra el ordenamiento constitucional o la realidad político-social del momento, serían los primeros en abandonar el barco o en cambiar la franela de las simpatías político-partidarias, y colocarse bajo la sombra del árbol que simbolice la candidatura presidencial del próximo período presidencial. Por eso -ya planteado-, es normal que los presidentes -en esta ocasión Danilo Medina- prefieran ganar tiempo antes de una definición clara y abierta, aun tengan un impedimento constitucional, porque dejando un manto de expectativas e incógnitas personales y políticas, ganan tiempo, mantienen los suyos a su alrededor, y evitan que el fantasma de la soledad del poder se le acerque. NOTA: A Reinado Pared, secretario general del PLD y presidente del Senado, se le ha criticado que, ante su papel de cabeza o árbitro en eventuales procesos, no haya administrado prudente silencio con algunos temas espinosos, para no invalidarse o ser “esclavo” de lo que ya dijo, si  los casos caen luego en sus manos (¿). Un giro último sobre la Constitución y la reelección, sin embargo, apuntan a que el hombre retoma el rol y el discurso institucional que le corresponde, y del que no debió salirse; por su bien, y el del país.

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