El mismo día en que se celebraron las elecciones por la Presidencia de los Estados Unidos, el 8 de noviembre de 2016, el gobierno de Vladimir Putin renovo cuatro licencias comerciales a empresas del ahora presidente Donald Trump. Ese movimiento abona a las sospechas de la relacion entre el mandatario de los Estados Unidos y el gobierno de Rusia, sobre todo porque el Rusiagate se enfoca a la injerencia de la administración de Putin en las elecciones de los EEUU para beneficiar al republicano. Rusia renovó otras dos licencias, una en abril y otra en diciembre, informo The New York Times, que señalo que las aprobaciones para distintas marcas y hoteles duran 10 años e iban a caducar a finales de 2016. El presidente Trump ha asegurado que no tiene vínculos comerciales con los rusos, aunque esto demuestra algo muy distinto, adicional a que el republicano se niega a dar a conocer sus reportes de impuestos, para descartar que se haya beneficiado de gobiernos extranjeros. El 11 de enero tuiteo: Rusia nunca ha tratado de sacar ventaja de mi. No tengo hada que hacer con Rusia. No negocios, no créditos, no nada (sic).
Por ahora, el Rusiagate se enfoca en investigar el contacto de miembros del equipo de campaña de Trump con la administración de Putin y han sido implicados directamente: Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional; Jared Kushner, yerno y asesor del presidente; Jeff Sessions, fiscal general; Paul Manafort, expresidente de la campaña presidencial, entre otros.