República Digital - Indotel Anuncio

20 de abril del 2021

Opinión

Sentimiento patriótico Vs inmigración ilegal haitiana

Por FANNY DE LOS SANTOS.   En República Dominicana ha existido siempre el problema de la inmigración ilegal haitiana, pero en los actuales momentos esta se registra con un descontrol alarmante. Compartimos una isla con otro país, pero no tenemos una frontera eficiente. ¿Acaso eso a lo que llaman frontera, es una ficción?.  Preguntamos esto porque no ha habido una verdadera voluntad […]




En República Dominicana ha existido siempre el problema de la inmigración ilegal haitiana, pero en los actuales momentos esta se registra con un descontrol alarmante. Compartimos una isla con otro país, pero no tenemos una frontera eficiente. ¿Acaso eso a lo que llaman frontera, es una ficción?.  Preguntamos esto porque no ha habido una verdadera voluntad de los gobiernos pasados ni del presente para resolver este grave problema. Haití es un país desprovisto de todo tipo de instituciones y garantías para sus gentes, lo que las motiva a emigrar hacia la República Dominicana, donde permanecen casi siempre de manera ilegal, situación que se complicó aun más después del terremoto que sacudió a ese país en el 2010. En la reforma constitucional proclamada en la República Dominicana el 26 de enero del 2010, el constituyente fue objeto de presiones nacionales e internacionales, de organismos de presión social, conocidos como ONG’S, así como de Estados que buscan una unificación territorial de dos países divididos dizque por una frontera, pero disimiles social y culturalmente Es un derecho de los “Estados” crear sus propias leyes regulatorias de migración. Nosotros tenemos las nuestras, pero hemos creado fórmulas para su aplicación que han sido un verdadero fracaso.  Sólo tenemos que tomar como ejemplo el famoso “Plan Nacional de Regularización” y la aplicación de la ley 169-14. Se pretendía con ambos regularizar a todo inmigrante que se encontrara de manera ilegal en nuestro territorio, y conferirle el estatus migratorio que le correspondiera, pero una vez más nuestras debilidades institucionales y el desconocimiento manifiesto en materia migratoria, han marcado el camino hacia el fracaso. Para los que no lo saben, este plan tuvo un costo para el Estado de alrededor de dos mil millones de pesos dominicanos, y solo se regularizaron en la primera fase siete mil personas de las más 260,000 inscritas. En ningún país del mundo estos procedimientos se hacen de manera gratuita y aquí se hizo así, demostrándose con ello una actitud endeble de nuestros gobernantes, que cedieron a las presiones internacionales como si fuéramos culpables de la causa ajena. Algunos organismos internacionales han propuesto fórmulas de solución al conflicto totalmente contrarias a nuestra norma sustantiva; más aun, tratando de ignorar nuestra “soberanía”.  El pueblo dominicano ha sido siempre muy solidario con el haitiano;  siempre hemos estado ahí cuando nos han necesitado, ¿y cómo nos han agradecido?…. desacreditándonos ante la comunidad internacional. Me gustaría saber la opinión de esta ultima en momentos como los actuales, cuando nuestros ciudadanos están siendo secuestrados (reciente caso de médicos en la Frontera) o asesinados por turbas de haitianos y,  lo que es peor, dentro de nuestro territorio. Ahora tenemos la presión para la firma del llamado “Pacto Internacional de Migración”, a iniciativa de la ONU. La cumbre para la adopción del documento está pautada para los días 10 y 11 de diciembre del 2018 en Marruecos.  Juan José Gómez Camacho, embajador de México ante la ONU, quien ha liderado la negociación junto con su homólogo suizo, explica que este pacto no es vinculante para los países signatarios, pero si es poderoso políticamente, pues se trata de un marco referente común y cuyo principal objetivo es el respeto de los derechos humanos de los migrantes e inmigrantes.  A pesar de ello, Estados Unidos no firmara este tratado ni tampoco lo harán alrededor de otros veinte países entre los cuales no está la República Dominicana. Estados Unidos justifica su salida argumentando que el pacto es incoherente con sus políticas migratorias y, al igual que otros países,  rehúsa negociar su derecho soberano a determinar las mismas. En República Dominicana no podemos poner en peligro la existencia de nuestro Estado y lo estamos perdiendo vertiginosamente. Nuestra soberanía no debe ser puesta en peligro por ningún proyecto geopolítico. Ya está bueno; necesitamos decisiones firmes, que se apliquen nuestras leyes migratorias de manera eficiente, que se construya el muro fronterizoque se castigue a los infractores y que se cierre la frontera de una vez. Ya estamos cansados y aquí los ánimos están muy caldeados. No existe conciencia alguna de que enfrentamos un problema sociológico y antropológico gravísimo, el cual si no es solucionado a tiempo, contribuirá a que se pierda la identidad nacional y se produzca una subclase de ciudadanos que siempre estarán marcados por sus costumbres y raíces, ya que el  genoma humano del dominicano se está alterandoResolver este problema evitaría un nuevo conflicto entre los dos Estados, que podría revivir episodios históricos muy sangrientos que sirvieron para calificarnos de país racista y xenófobo ante el mundo, aunque en realidad a lo largo de los años hemos demostrado que no es así, sobrepasando el nivel de tolerancia de cualquier nación con tantos inmigrantes ilegales. Tenemos presencia en nuestro territorio de  organismos Internacionales como el ACNUR, que nos reclama la nacionalidad dominicana para 130,000 personas,  según un censo hecho por ellos mismos.  Ante este tipo de presiones, no podemos deponer  nuestros intereses como Estado libre y soberano. La nacionalidad dominicana no se puede otorgar sin control. Pero, lamentablemente, no existe vocación soberana de salir a defender nuestro país. Por ello, es necesario motivar el sentimiento patriótico para enfrentar este gran problema que pone en peligro la soberanía de un pueblo, la identidad de una raza y el destino de una cultura.

Noticias destacadas