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18 de abril del 2021

Opinión

Sera una fiesta, no un velorio

Por ORION MEJIA.     El estreno de uno de los episodios más relevantes en el camino hacia la consolidación de la democracia política como lo es sin duda el sistema de primaras, parece convertirse en un indeseado factor de estrés para la población y propio liderazgo político. Las primarias, instituidas en la Ley de Partidos, Movimientos y […]




El estreno de uno de los episodios más relevantes en el camino hacia la consolidación de la democracia política como lo es sin duda el sistema de primaras, parece convertirse en un indeseado factor de estrés para la población y propio liderazgo político. Las primarias, instituidas en la Ley de Partidos, Movimientos y Agrupaciones Políticas, ha sido concebida para garantizar el derecho de las militancias  partidarias y de todos los electores a escoger mediante el sufragio a los candidatos a  puestos de elección popular, por lo que debería ser motivo de regocijo y no de aprehensión. La mayoría de los partidos desecharon ese sistema sus dirigentes temen al poder de las masas o a la capacidad de propias membresías para escoger por vía democrática a los candidatos a presidente, senadores, diputados, alcaldes y regidores. El liderazgo partidario que infecta de igual manera a partidos de izquierda y de derecha, prefiere mantener bajo secuestro ese derecho y conservar un oligopolio que asume el control las candidaturas y vetan ese derecho a las membresías. El de la Liberación Dominicana (PLD) se erige como el único partido que escogió elegir sus candidatos a través de primarias abiertas, con lo que transfirió ese derecho a toda la población votante, estimada en más de siete millones de electores. Se considera también  que el Partido Revolucionario Moderno  (PRM) ha hecho un aporte a la democracia  escoger  el método de primarias cerradas para  que su militancia seleccione la mayoría de los candidatos que presentara esa organización en las elecciones de 2020. Todo lo demás partidos que prefirieron  seleccionar sus planillas de postulantes a través de asambleas o convenciones no creen no valoran el derecho a elegir y ser elegido, menos aún en organizaciones de izquierda o de derecha consideradas de único dueño. El PLD debería  asumir con mucho orgullo y gran responsabilidad el reto de  escoger sus candidatos  en primarias abiertas, con la posibilidad de que millones de  electores  se interesen en sufragar por unos u otros aspirantes, lo que ayuda a consolidar una democracia que debe mucho a ese partido. Se ofrece la falsa impresión de que  el 6 de octubre la población ha sido convocada a un velorio o a una misa de  novenario, pero la verdad es que ese día  la democracia  va a celebrar una fiesta por todo lo alto, cuyos  anfitriones, el PLD y el PRM,   prometieron poner la bebida, la comida y la música.

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