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11 de mayo del 2021

Mundiales

Serbia y Kosovo firman acuerdo en la Casa Blanca para «normalizar» su relación económica

Brendan Smialowski El presidente de Estados Unidos Donald Trump (C), el primer ministro kosovar Avdullah Hoti (D) y el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic (I) escuchan al vicepresidente estadounidense Mike Pence durante la firma del acuerdo en la Casa Blanca, el 4 de septiembre de 2020 Dirigentes de Kosovo y Serbia firmaron el viernes en la […]




Brendan Smialowski El presidente de Estados Unidos Donald Trump (C), el primer ministro kosovar Avdullah Hoti (D) y el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic (I) escuchan al vicepresidente estadounidense Mike Pence durante la firma del acuerdo en la Casa Blanca, el 4 de septiembre de 2020

Dirigentes de Kosovo y Serbia firmaron el viernes en la Casa Blanca, bajo la atenta mirada del presidente estadounidense Donald Trump, un pacto económico que podría ayudar a resolver uno de los conflictos territoriales más espinosos de Europa.

Además, tanto Kosovo como Serbia acordaron mejorar sus relaciones con Israel: Kosovo reconocerá formalmente al Estado hebreo y Serbia trasladará su embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

«Serbia y Kosovo se comprometieron a favor de una normalización económica», anunció Trump en el Despacho Oval, con el primer ministro de Kosovo, Avdullah Hoti, y el presidente serbio, Aleksandar Vucic, sentados a su lado.

«Tomó décadas, porque no había nadie que lo intentara», agregó el mandatario estadounidense, en intensa campaña por su reelección en noviembre.

«Hubo muchas peleas y ahora hay mucho amor (…) la economía puede unir a los pueblos», sostuvo.

El acuerdo, presentado como «histórico» por la Casa Blanca, no resuelve a priori, sin embargo, la profunda disputa política entre los dos países balcánicos.

Belgrado se niega a reconocer la independencia proclamada en 2008 por Kosovo tras la guerra de finales de los años 1990, que dejó 13.000 muertos.

Y Serbia cuenta con el apoyo de Rusia y China, mientras que Estados Unidos estuvo entre los primeros en reconocer al nuevo Estado kosovar.

Los dirigentes serbio y kosovar sostuvieron reuniones desde el jueves en Washington bajo la mediación de Robert O’Brien, asesor de Seguridad Nacional de Trump, y el emisario estadounidense Richard Grenell.

– Impase político –

Esta cumbre de Washington, inusual en un proceso tradicionalmente liderado por europeos, buscaba oficialmente promover únicamente el «fortalecimiento de las relaciones económicas» entre los dos países.

Las negociaciones políticas se reanudarán el lunes en Bruselas, donde Vucic y Hoti se reunirán con el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

«Creo que los europeos van a estar muy contentos», declaró a periodistas Grenell, señalando que el tema estaba estancado. «Estaban discutiendo sobre los mismos símbolos, palabras, verbos, adjetivos, era una pesadilla», agregó.

Por eso Estados Unidos quiso «empezar por la economía para que de ahí se siga a la política», dijo.

El primer ministro kosovar dijo que «todos los acuerdos celebrados» en materia de infraestructuras, en particular de transporte, «suman más de 1.000 millones de euros» y tendrán que ser implementados «dentro de un año».

«Tendremos un mercado común y, por lo tanto, no más sorpresas con los aranceles aduaneros», agregó el presidente serbio, refiriéndose a los aranceles del 100% impuestos hace dos años por Pristina a los productos serbios.

Washington había dicho que se centraría únicamente en «reforzar las relaciones económicas» de los dos países y dejaría de lado cualquier señal de resolución política.

Pero el jueves, la delegación serbia lamentó la «enorme» presión y rechazó una formulación, en el proyecto de acuerdo presentado a los negociadores, que implicaba, según Belgrado, un «reconocimiento mutuo» entre los dos países.

Según Vucic, «este artículo desapareció» del proyecto de acuerdo después de sus protestas.

– Relaciones con Israel –

La única concesión política fue que los dos países acordaran «congelar» durante un año la campaña internacional de Kosovo a favor de su integración en los organismos internacionales, y la de Belgrado, para convencer a los países que han ratificado la independencia de su antigua provincia de dejar de reconocerla.

No obstante, Hoti vio en esto «un gran paso hacia la normalización total de las relaciones entre Kosovo y Serbia» y también lo consideró un acuerdo «histórico».

Grenell negó haber querido arrebatar subrepticiamente a Belgrado el reconocimiento de la independencia de su antigua provincia con mayoría albanesa.

Pero antes del final de la cumbre, no había descartado posibles «sorpresas».

Y de hecho, hubo una sorpresa: Serbia también anunció su decisión de trasladar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén de aquí a julio de 2021, mientras que Kosovo acordó establecer relaciones diplomáticas con el Estado hebreo.

La administración Trump, que crispó a muchos de sus aliados al reconocer unilateralmente a Jerusalén como la capital de Israel, está tratando de convencer a otros países de que hagan lo mismo, consciente de que es un tema muy sensible entre el electorado evangélico del mandatario republicano.

Por cierto, la irrupción de Israel en el proceso permitió a los dos rivales no firmar exactamente el mismo documento: el último punto contiene sus respectivos compromisos con el Estado hebreo, y por tanto no es estrictamente un «acuerdo» común.

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