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12 de mayo del 2021

Opinión

¿Seremos cerdos camino al matadero?

Por JUAN TOMAS TAVERAS. ¿Te has preguntado si eres cerdo camino al matadero? ¿Te has detenido a evaluarte y reflexionar si eres quizás  parte de una piara a la cual se le quita su libertad y vida propia a cambio de ser mal alimentado y llevado a un corral a merced  de un cuidador o gobierno que te […]




¿Te has preguntado si eres cerdo camino al matadero?

¿Te has detenido a evaluarte y reflexionar si eres quizás  parte de una piara a la cual se le quita su libertad y vida propia a cambio de ser mal alimentado y llevado a un corral a merced  de un cuidador o gobierno que te prepara para venderte como mercancía o llevarte al matadero sin derecho a tu libre albedrío, ni oportunidades de vivir con calidad de vida y dignidad?

A  nuestro juicio, estamos peor que los cerdos o cualquier otro animal que se sacrifica para alimento humano y muere al instante con una estocada mortal o un choque eléctrico que evita el sufrimiento; pues nuestro pueblo sufre y muere lentamente de pobreza, hambre o mala alimentación, de enfermedades, de estrés por el miedo y la incertidumbre, sin seguridad y sin medicamentos o mala atención médica, de ignorancia, perseguido, espiado, abusado, invadido, mancillando su patria,  sin justicia ni organismo alguno que nos salvaguarde de las amenazas y represalias de la tiranía de un cazador despiadado que se cree por encima del bien, del mal, de las leyes y del mismo pueblo al que juró servir.

Me permito compartir con ustedes una reflexión de autor anónimo:

“En la mitad de una clase, en una universidad, uno de los alumnos le preguntó inesperadamente al profesor:

– ¿Usted sabe cómo se capturan los cerdos salvajes?

El profesor creyó que era una broma y esperaba una respuesta graciosa, pero el joven respondió que no era una broma, y con seriedad comenzó su disertación:

–Para capturar cerdos salvajes, primero se localiza un lugar en la foresta al que los cerdos salvajes suelen ir, y allí se coloca diariamente un poco de maíz en el suelo. Así, los cerdos salvajes vienen todos los días a comer el maíz ´gratis´ y, cuando se acostumbran a venir diariamente, usted va construyendo una cerca alrededor del lugar donde se acostumbraron a comer, un lado por vez…

Cuando ellos se acostumbran a un lado de la cerca, vuelven para comer el maíz, y usted construye otro lado de la cerca…

Ellos vuelven a acostumbrarse y vuelven a comer, y usted va construyendo la cerca alrededor, poco a poco, hasta instalar los cuatro lados del cercado alrededor de los cerdos. Al final, instala una puerta en el último lado.

Los cerdos ya están habituados al maíz fácil y a las cercas, y así comienzan a venir solos por la entrada, y es entonces cuando usted cierra el portón y captura a todo el grupo.

Así de simple, paso a paso, hasta que en el último segundo los cerdos pierden su libertad.

Ellos comienzan a correr en círculos dentro de la cerca, pero ya están presos. Después, comienzan a comer el maíz fácil y gratuito. Se acostumbran tanto a eso que se olvidan de cómo cazar por sí mismos, y por eso aceptan la esclavitud.

Incluso, se muestran agradecidos con sus captores y, durante generaciones van felices al matadero. Ni siquiera desconfían de que la mano que los alimenta es la misma que los mata.

El joven le comentó al profesor que era exactamente eso lo que él veía que sucedía en su país, en su provincia, en su ciudad, con su pueblo.

Los gobiernos populistas, en sus proyectos dictatoriales, escondidos bajo el manto “democrático”, estuvieron lanzando maíz gratuito durante tiempo suficiente para alcanzar la mansedumbre sistemática.

Y cada nuevo “gobierno salvador” disfraza de “programas sociales” sus limosnas, da dinero que saca del bolsillo del propio trabajador, desarrolla planes, misiones, indulgencias, leyes de “protección”, subsidios para cualquier cosa, expropiaciones indebidas, programas de “bienestar social”, fiestas, ferias o festivales, uniformes, pan y circo, transporte “gratis”.

“¡G R A T I S!”

Toda esa “gratuidad” que nos ofrecen tales estafadores disfrazados de políticos, llena de felicidad a un pueblo mal acostumbrado con las migajas del maíz fácil y “gratuito”. Nos roban la capacidad de ser críticos, pensantes y  emprendedores.

Sin embargo, claro que nada nos salió “gratis”. Consecuentemente, ¡“no existe almuerzo gratis”!

Finalmente, si usted se da cuenta de que toda esa maravillosa “ayuda” gubernamental es un problema que se opone al futuro de la democracia en nuestro país, deberá compartir este mensaje.

O cruce los brazos… y coma también el maíz. Y espere la matanza.

Luego de esta reflexión podrías disponerte a demostrar que no estas camino al matadero cual cerdo, participar y hacerte sentir como dominicano comprometido con el fin de la impunidad y exigiendo cárcel para los corruptos.

El autor es, también,  miembro fundador y vocero de la Asociación de Policías y Militares, Activos y Jubilados Dominicanos, APODOM, ProDignidad y Derechos. Incluye a todos los veteranos.

 

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