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19 de abril del 2021

Política

Siguen mamoneando

Orlando Gil. IGUAL QUE ANTES.– Se pensó que los senadores del PLD, liberados por el Comité Político, procederían prontamente con la Ley de Partidos. Sin embargo, según se publica, mantienen el ánimo anterior. No se atreven a meter mano y siguen mamoneando. Se sabía que sería un cambio de escenario y que las diferencias continuarían […]




Orlando Gil.
IGUAL QUE ANTES.- Se pensó que los senadores del PLD, liberados por el Comité Político, procederían prontamente con la Ley de Partidos. Sin embargo, según se publica, mantienen el ánimo anterior. No se atreven a meter mano y siguen mamoneando. Se sabía que sería un cambio de escenario y que las diferencias continuarían siendo las mismas. Solo que al tratarse de una instancia más decisiva, acabarían el trabajo, rendirían el informe y el pleno pondría cada cosa en su lugar. Advertí, no obstante, el poco sentido de colocar al frente a Arístides Victoria Yeb, ya que había fallado en el primer intento. Igual puede decirse de los demás senadores que fueron miembros de la Bicameral. Ninguno puede actuar o cumplir sus responsabilidades sin la asistencia del liderazgo mayor. Una situación que obliga a considerar elementos nuevos. No es tanto la influencia como la subordinación. Ni entre los seguidores de Leonel Fernández ni de Danilo Medina aparece un legislador que haga de “líder” en las cámaras, como acontece en países con democracias mejor establecidas. En lenguaje de superchería serían súcubos. Fernández y Medina, si acaso esa fue la idea, no han podido zafarse y cargan el muerto a sus espaldas… A LA CAÑONA.- Lo único que se tiene claro, aparentemente, es que el Comité Político no se reúne, y entre las causas posibles estaría la ley de partidos, ahora como responsabilidad absoluta de las cámaras. El grupo de Medina quisiera que ese trance se superara, y que no fuera punto de agenda ni tema de discusión, y que el sector de Fernández se acogiera al hecho cumplido. Además de que se dio notación de inminencia. La defensa de Reinaldo Pared de las primarias abiertas en la reunión conjunta de las cámaras, donde no solo había senadores y diputados del PLD, sino de los demás partidos. Todos los que deberán verse la cara cuando llegue el momento. E incluso con el presidente de la República que deberá promulgar u observar la pieza cuando sea aprobada. No se entiende el juego, y ya no es del gato y el ratón, pues institucionalmente se habló de colocar el proyecto entre las prioridades de la presente legislatura. Las perspectivas por tanto eran únicas, y no había que levantar expectativas, ni estudiar a fondo, sino proceder. El camino que lleva a las primarias no está empedrado de buenas intenciones, y deberá ser una o la otra, pues no hubo manera de llegar a consenso. Aunque resulta interesante que cada parte apuesta su suerte política a que se imponga la propia, y al parecer descartan una posible tercera opción… EQUIVOCADOS TODOS.- La verdad que los peledeístas están decididos a confundirse y confundir a los demás. Desde fuera se entendía que después que la reelección fuera congelada, hecho que fue saludado o celebrado por los seguidores de Leonel Fernández, lo de primarias abiertas saldría de debate. Lo que se decía era que las primarias abiertas eran la vía escogida para imponer la reelección, pues Danilo Medina sabía que en una consulta cerrada Fernández lo avasallaba. La abierta en cambio permitiría el uso de los recursos del Estado y comprando votos afuera lograría su cometido. Equivocados todos. Los partidarios del presidente Medina se mantienen en sus trece de primarias abiertas, y los parciales del expresidente Fernández no se duermen y quieren blindar el escrutinio interno. Si se quiere, esa pimienta la puso el propio Fernández cuando insistió en su artículo quincenal en este periódico que las primarias abiertas violan la Constitución, una creencia contraria al predicamento de jóvenes y acreditados constitucionalistas. Incluso este ángulo explica por qué la sugerencia aprobada por el Comité Político de consultar a expertos quedó sin efecto. El sector Fernández, que aceptó en principio, se dio cuenta de que iba a afilar cuchilla para su garganta. Los especialistas en su mayoría se irían en contra y la gente de Medina ganaría con lógica, sabiduría y doctrina… BUENA Y MALA A LA VEZ.- Los seguidores de Leonel Fernández no se aguantan y los de Danilo Medina no se contienen. Los peledeístas no tienen norte claro, pues el sur se les mete de por medio. Dos reelecciones en el camino como una piedra grande que obstruye y que es difícil de brincar. Lo mejor del caso es que una es buena y la otra mala dependiendo del ángulo de que se la vea. La gente de Fernández cree que es malo que Medina intente una tercera corrida, pero no que su líder vaya por una cuarta. Cuando se señala la contradicción, se defienden con el patito feo de Andersen. La Constitución le cierra el camino a Medina, pero no a Fernández. Y eso es lo bueno de la Constitución: sirve para todo. Resucita al malo y entierra el bueno según quién sea el muerto. Solo que la historia es muy reciente para que se haya olvidado. La Constitución que Hipólito Mejía reformó, y que por igual hizo Leonel Fernández, y para no quedarse atrás, Danilo Medina. La misma que Juan Bosch cerró en el 1963 y que Joaquín Balaguer abrió en el 1966, y que la sociedad civil cerró de nuevo a consecuencia de la crisis post electoral del 1994. ¡Pobre Constitución, no sabe cuántos crímenes se cometen en su nombre! La de ahora no se sabe cómo le irá, pero no hay dudas de que si Fernández se impusiera prometería blindarla para ganar confianza.

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