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10 de mayo del 2021

Política

Sindicalistas con Gonzalo

Escuché a unos líderes sindicales argumentar que su apoyo público al candidato oficialista, Gonzalo Castillo, lo hicieron a título personal, “como ciudadanos que ejercen sus derechos civiles y políticos, tal como lo establece la Constitución”. Pero ocurre que el espaldarazo de esos dirigentes sindicales, con influencia sobre miles de trabajadores, fue y será utilizado por […]




Escuché a unos líderes sindicales argumentar que su apoyo público al candidato oficialista, Gonzalo Castillo, lo hicieron a título personal, “como ciudadanos que ejercen sus derechos civiles y políticos, tal como lo establece la Constitución”. Pero ocurre que el espaldarazo de esos dirigentes sindicales, con influencia sobre miles de trabajadores, fue y será utilizado por ese candidato como propaganda para fortalecer su candidatura en el sector laboral, lo que no hubiera ocurrido nunca si se tratara de ciudadanos comunes y corrientes a los que solo conocen sus familias y, si acaso, sus vecinos. Lo que trato de decir aquí es que el endoso público de Jacobo Ramos, el veteranísimo Gabriel del Río Doñé y Rafael –Pepe– Abreu al candidato presidencial del PLD no podrá ser nunca a título personal, en el verdadero sentido de la palabra, dada su condición de líderes con capacidad de influir en las acciones y decisiones de miles de personas. Y lo mismo puede decirse de un bachatero, un pelotero famoso o un popular presentador de televisión. Desde luego, no es lo mismo que ese apoyo público lo exprese, con toda su ruidosa fanfarria, El Pachá, a que lo hagan el presidente de la Central Nacional de Trabajadores Dominicanos (CNTD), el Secretario General de la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC), y el presidente de la Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS), pues el de estos le permite al candidato del Gobierno emitir el engañoso mensaje de que sus afiliados también le endosan su respaldo. Y eso, por supuesto, lo sabe muy bien gente tan curtida y con tanto kilometraje recorrido como esos líderes sindicales, condición de la que creyeron haberse despojado, como quien se quita una chaqueta, para expresarle a un candidato presidencial un apoyo político público que, poco o mucho, compromete a las organizaciones que dirigen desde hace cuchucientos años. Por: Claudio Acosta.

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